EL REY KONG

Por: Ramón Martínez Carcaño

 

La primera vez que me llevaron al cine fue toda una experiencia, ya que una cosa era ver las películas en blanco y negro por televisión, y otra verlas en una verdadera pantalla y no la gran manta blanca que servía de proyector en el cine con butacas de madera de un cinema de poco presupuesto.

Así es que cuando me enteré que se estrenaba King Kong en su versión moderna no podía más que imaginar cómo se vería a colores esa maravilla del cine en blanco y negro donde la imaginación de Merian C. Cooper, Edgar Wallace y Leon Gordon, en el film de 1933, tomaba nuevamente vida; cuya figura principal era un mítico simio gigante que habitaba en una isla perdida en los confines del océano de la cual nadie tenía conocimiento y que además éste simio no era el único animal peculiar del lugar perdido en el tiempo al cual llamaron la isla Calavera, donde se mesclaban toda clases de seres enormes y salvajes, los cuales por cierto también eran mis preferidos.

 

Cómo olvidar las peleas para defender su territorio e imponer su estatus dominante ante los dinosaurios, no importando si eran carnívoros como el Tiranosaurio Rex o herbívoros como Brachiosaurio.

Con este ambiente el desenvolvimiento de la acción trascendió cuando fue sacado de su hábitat natural y fantástico para ser llevado a la civilización del hombre blanco y enfrentarlo ante su imponente desarrollo y máquinas de guerra enfrascado en una lucha cada quien con las armas que poseía y encarnizar un duelo a muerte porque no había espacio para que convivieran el animal y el ser humano y figuro como pináculo de esta historia el rascacielos más grande de la época en New York el edificio Empire State con aviones volando alrededor que intentaban detener a Kong en su frenética huida, pero él con esperanzas de tener un poco de más tiempo con la dama, la cuida a la vez que lucha por su vida, lo cual lo convierte en la trama perfecta del clásico la bella y la bestia.

 

 

Pasaron 43 años y en 1976, se estrena el remakedel productor Dino de Laurentiis dirigido por John Guillermin , teniendo como protagonistas a la joven revelación Jessica Lange y de galán a Jeff Bridges quienes llevaron a la pantalla grande la misma historia con algunas adecuaciones, donde al ser trasladado a América, King Kong trepa ahora a las torres gemelas, las recreaciones de la isla, las manos gigantes mecánicas y las excelentes tomas le valieron para ganar el Oscar por efectos especiales, aquí el hombre se deja llevar por su ambición y búsqueda del oro negro no importando destruir la naturaleza y a los habitantes del lugar quienes veneraban al simio gigante que los protegía de los peligros de la isla y ellos en recompensa le ofrendaban a una bella damisela.

 

Una de las mejores escenas fue cuando amarrada la hermosa rubia preparada como ofrenda, se oye al fondo de la selva el crujir de los arboles los cuales iban cayendo al paso del simio del cual hasta ese  momento solo se escuchaban sus respiraciones y poco a poco al irse acercando, todos los nativos al igual que los extranjeros quedaban expectantes del surgimiento del simio de entre la selva iluminado solamente por las antorchas que se encontraban alrededor de la fortaleza,  recuerdo la emoción de ver en la pantalla del cine Diana el tamaño y la ferocidad de aquel ser gigante que amenazaba a todo aquel que no comprendía su naturaleza y  la razón de su existencia, la cual rondaba en preservar el medio ambiente, respetar las costumbres y conservar la ecología del lugar contra un ser ambicioso, armado y dispuesto a conquistar territorio que no es el suyo.

Afortunadamente el tema da para más y en el año 2005 bajo la dirección de Peter Jackson resurge la historia con los efectos especiales de la época los cuales a diferencia de las manos mecánicas enormes que representaron al King Kong del remake de 1976, ahora las peleas los animales y la recreación de toda la isla con sus habitantes hostiles y salvajes bajo un extraño embrujo propio del lugar realzaban el ambiente de misterio y aventura a la que se enfrentaba el cineasta que se embarcó hacia esa isla misteriosa perdida en la noche de los tiempos, para que después de enfrentar las vicisitudes de propias del lugar donde no había cabida para el ser humano moderno que empecinado en filmar ese mundo fantástico no le importo poner en riesgo a toda la expedición.

 

De esta manera el actor Jack Black, Naomi Watts y Adrien Brody corren una loca carrera para salvar sus vidas y las cintas de filmación que documentaban lo vivido en la isla calavera, aquella isla perdida en el océano a la que la civilización estaba completamente ajena y ahí donde corrían al lado y entre las patas de dinosaurios de día y se cuidaban de bichos gigantes por las noches llegaron al territorio de King Kong quien dominaba por encima de los Tiranosaurios y de los Pterodactilos y con las bellas damas rubias era protector y hasta chistoso hacia sus monadas. Sin embargo, triste y deprimido en la gran ciudad King Kong alejado de su hábitat y de su amada no logra en el teatro ubicado en la 5a Av. De New York, impactar a la audiencia, pero de ímpetu salvaje al percatarse de la presencia de su rival humano se vuelca hecho una furia para correr tras él y escapar de lugar, avasallando todo a su paso por las calles de la gran manzana reproduciendo las escenas de la isla ahora en el territorio de su rival destruyendo a su paso carros, trenes, edificios y lo que se lo puso al frente hasta que de nuevo la Bella hace acto de presencia y logra serenarlo sin saber que aun cuando se encontrara en la cúspide del rascacielos más grande de la Ciudad no podía escapar al ataque certero de aviones y tanques de guerra. Anunciado y triste final del gorila que aun cuando sabíamos del desenlace te dejas llevar por la trama a sabiendas de la terrible perdida que se avecinaba.  No importa que se sepa el final, se le espera serenamente con un suspiro y un buen sabor a boca y por su puesto a palomitas mita/mita.

Finalmente, la película “Kong: la Isla Calavera” que estrenaron a principios del 2017 bajo la historia de John Gatins, nos presenta su interpretación de lo que es una cultura perdida alejada de la civilización con un guardián del orden manteniendo a raya a seres subterráneos que asolan el lugar el cual no es ni malo ni bueno, simplemente peculiar y alejado de la contaminación que viene aparejada al desarrollo tecnológico. En esta puesta en escena la espectacularidad del lugar, así como los efectos especiales que la recrean son esencialmente vistosos lo que da un realce a la trama que a modo del director y bajo sus premisas encara una serie de vicisitudes con las que el gorila tiene que lidiar, toda vez que él es el último de su especie y le dejan como legado ni más ni menos que la protección de la isla.

La rubia ya no lo es tanto y sus amores distan mucho de acercarse a los de sus predecesoras pero existe aún en la trama la Bella que tiene nobles sentimientos hacia aquel ser, el último de su género que está atado a la que parece la única razón de su existencia, eliminar el mal que viene de las entrañas de la tierra y ahora tiene además por enemigo al ser humano encarnado en Samuel L. Jackson quien se aferra a la destrucción de aquel simio que solo defiende su hábitat y acaba con sus soldados quienes vengativamente lo rocían con napalm, le prenden fuego, le disparan a quema ropa y hacen lo posible por matar a Kong quien con un sobre esfuerzo clásico de quien sabe que debe cumplir con un deber de vida innegable, se levanta renaciendo del fuego abrazador para luchar contra el más grande de aquellos seres subterráneos y de paso aniquilar al soldado que busco su muerte, un eterno conflicto humano e atacar lo que no comprende aún a costa de su propia vida, donde se mezclan sentimientos de odio, venganza, amor y la búsqueda de lo moralmente correcto.

El legado esta cumplido, el objetivo de vida completado ¿ahora qué sigue?

 

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