MIYAZAKI

Por Edwin Cervantes

Desde muy pequeño mostró interés en la literatura bélica y la aviación (debido a que su padre Katzuji Miyazaki fue un ingeniero y empresario aeronáutico). El gusto que adquirió Hayao por los artefactos voladores así como por el pacifismo lo vemos plasmado en sus obras, otra de las notas que aderezan el trabajo de Hayao es el gran cariño y admiración que le tuvo a su madre  Dola Miyazaki, por lo que la mayoría de sus personajes son mujeres con un carácter definido y una gran fortaleza, rasgos muy peculiares dentro de la cultura nipona.

Nacido el 5 de enero de 1941 en Tokio, estudió Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad de Gakushuin en Tokio, al finalizar sus estudios ingresó a Toe Doga (empresa encargada de animación) como intercalador, durante su estancia conoció a Isao Takahata quien posteriormente se convertiría en uno de sus principales colaboradores.

El joven Miyazaki adquiría más experiencia en el ámbito de la animación cuando ingresó a Toe Doga (empresa encargada de animación), por lo que se integró a las filas de Nippon Animation, dirigiendo series como: Lupin III (Rupan sansei, 1968); Conan, el niño del futuro (Mirai Shōnen Konan, 1978) y algunos episodios de Sherlock Holmes (Meitantei Hōmuzu, 1984). Como diseñador y animación participó en: Los Moomin (Tanoshii Mūmin Ikka, 1969); El secreto de Akko (Himitsu no Akko-chan, 1969); Heidi (Arupusu no Shōjo Haiji, 1974); El perro de Flandes (Furandâsu no inu, 1975); Marco (Haha wo tazunete sanzenri, 1976) y en Rascal, el mapache (Araiguma Rascal, 1977).

1979. Dirige su primera película: Lupin III: El castillo de Cagliostro, una película sin pretensiones, llena de aventuras y donde Miyazaki deja expuesta la dualidad de la humanidad, lo que el poder puede hacerle a las personas y comienza un matizar su amor por la naturaleza, la película se realizó en 4 meses por lo que es importante no perder de vista el estrés que tuvo todo el equipo de trabajo al realizar esta obra.

1984. Tiempo transcurrido la revista Animage le encarga realizar con completa libertad creativa un manga, proyecto que él posteriormente llevará al cine como su primer película de autor, aquí comienza a trabajar el ámbito musical con Mamoru Fujisawa, conocido también como Joe Hisaishi (un gran colaborador que armoniza perfecto las obras de Hayao), este trabajo fue Nausicaä del Valle del Viento (que llegó a México hasta el 15 de agosto de 2010), la obra nos sitúa mil años después de que ocurriera una devastadora guerra, la humanidad apenas logró sobrevivir a orillas de un bosque repleto de gases tóxicos e insectos gigantes, situación apocalíptica que fue provocada por la ambición humana. Los personajes se encuentran muy bien desarrollados, los matices que tiene la princesa Nausicaä, una mujer que no necesita empoderamiento, amante de la naturaleza y que sin temor se enfrenta al ejército del reino de Tomerkia, liderado por Lady Kushana, quien desea despertar a un Dios de la Guerra. El amor por la naturaleza, la ambición, el hambre de poder, la superioridad, la devastación, así como todas las consecuencias que deja a su paso la crueldad humana son notas que encontramos en esta sinfonía visual del artista nipón.

1985. Es el 15 de junio cuando Hayao Miyazaki, junto con Isao Takahata, Toshio Suzuki y Yasuyoshi Tokuma fundan Studio Ghibli, donde desarrolla con completa libertad creativa El castillo en el Cielo (Tenkū no shiro Rapyuta, 1986), cinta donde una niña huérfana llamada Sheeta, lleva consigo un dije bastante peculiar, pero sólo ella tiene control sobre el poder que tiene la joya, es por lo que se desencadenan una serie de eventos. Bajo este argumento parece una cinta de aventuras como ya se han visto bastantes, pero el toque del Midas nipón nos da un mundo lleno de vida, el alma de cada uno de los personajes se puede ver, el amor, las aventuras, la amistad y respeto por la naturaleza son tatuajes que esta obra lleva y que conjugan de una manera envidiable con la calidad de la animación.

Dos años pasaron para que Hayao nos entregara una pieza que trascendería y se incrustaría en la cultura pop, Mi vecino Totoro (Tonari no Tótoro, 1988), un gatobus, pequeños seres que parecen más tarde nos presentará como parte del espíritu del bosque, así como el constante respeto a la naturaleza vuelve a ser piedra angular en el trabajo de Miyazaki, en esta entrega nos cuentan la historia de dos personajes entrañables Satsuki y Mei, dos niñas que tienen a su madre enferma y deben hacer frente a un mundo adulto, pero gracias a su pureza de corazón logran ver a Totoro (quien desde mi óptica representa al espíritu del bosque) con quien tienen una serie de aventuras. Algunas lecturas del film comentan que esta cinta es la más oscura de todas, pues se piensa que el gatobus es la barca que tiene como destino es el mundo de los muertos, que Totoro en realidad es un Shinigami (dios de la muerte japonés) y que el personaje de Mei está basado en una niña que murió en el mes de mayo en Saitama durante la década de los 60´s y según la historia cuentan que un día antes de su muerte se perdió en el bosque y dijo ver a un gato gigante, este rumor ha cobrado fuerza, pero no concuerda con el tipo de trabajo que siempre entrega Miyazaki y este tipo de rumores tratan de desvirtuar el alma de la película.

Dando continuidad para presentarnos personajes femeninos con carácter, Miyazaki nos entrega Kiki: entregas a domicilio (Majo no takkyūbin, 1989), donde Kiki es una joven bruja que debe dejar a su familia para independizarse y crecer, por este motivo llega a la ciudad donde comienza a trabajar en una pastelería realizando entregas a peculiares personajes, el crecimiento que vemos de Kiki a lo largo de toda la película hace que nos involucremos con el personaje que tengamos empatía con ella, ver como se enfrenta no solo a la nueva orbe sino también a la lejanía de su núcleo familiar, razón por la cual pasara por situaciones que forjaran el carácter de la joven bruja.

1992. Llega Porco Rosso (Kurenai no buta), uno de los pocos personajes masculinos que vemos en la trayectoria de Hayao, en esta cinta vemos a Marco Pagotto, un expiloto de la fuerza aérea italiana que participó en la segunda guerra mundial y que por un tipo de hechizo tiene la apariencia de un cerdo, Marco decide convertirse en un cazarrecompensas que se enfrenta a piratas aéreos. La gran realización de esta película puede verse en la calidad de la animación, la música y nuevamente en el gran acierto del guion, cuando la comedia se hace presente no cae en el chiste de pastelazo o la cascara de plátano en el suelo, se lleva con tal finura que da como resultado una sonrisa sin esfuerzo, los duelos aéreos son grandes escenas de acción e incluso el romanticismo es llevado con una elegancia digna de admirar y envidiar.

1997. “La princesa Mononoke” (Mononoke Hime), proyecto que por su exigencia casi lleva al retiro al artista japonés, al inicio de la cinta hacemos contacto con un joven llamado Ashitaka, príncipe de un pueblo en el Japón de la Era Muromachi, Ashitaka, al hacer frente a un “demonio” que amenaza su aldea, queda herido dejándole una marca en el brazo  y una vez muerto el dantesco ser, Ashitaka se da cuenta que en realidad se trataba del Dios jabalí Nago, que tras ser consumido por el odio se convirtió en Tatarigami (un demonio que destruye todo lo que toca), tras inspeccionar el cadáver de Nago los ansíanos de la aldea descubren una enorme bola de hierro, siendo el causal de la transformación del Dios jabalí. La maldición que ahora forma parte de Ashitaka le da una gran fuerza al dejarse llevar por el odio, pero con esto también poco a poco comienza a sumergirse en ella, por esta razón huye de la aldea en busca de la cura, durante su travesía, Ashitaka conoce a San, una guerrera que le llevará ante el espíritu del bosque quien es su única esperanza para deshacerse de la maldición que habita en su cuerpo. Mononoke Hime es una cinta simplemente espectacular, se nota el trabajo de Hayao para plasmar a la humanidad con todos los rasgos que la caracteriza: crueldad, bondad, ambición, solidaridad, piedad, amor etc. Este proyecto se viste con personajes fantásticos sin retirarnos del plano que es una película histórica, donde el lenguaje cinematográfico es claro en todo momento, llevando su discurso en vertientes que impactan durante su recorrido. No se debe dejar de lado la música de Joe Hisaishi que adereza de una manera muy interesante este trabajo.

2001. El viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no kamikakushi) es la cinta que lo hace acreedor al “reconocimiento” de la academia, entregándole un Óscar como la mejor película de animación en el 2002. Nos cuenta la historia de Chihiro, una niña caprichosa y mimada que tiene que adquirir la madurez y humildad de la que carece. Ella tiene que rescatar a sus padres que fueron transformados en cerdos por su manera de actuar, en su viaje conoce a Haku un joven mago que sirve a una bruja llamada Yubaba quien le da empleo en un tipo de spa para dioses, le retira su nombre y le asigna uno nuevo, “Sen” (primer critica expuesta de Hayao sobre la alienación a la que estamos expuestos), es desde este momento donde su manera de ver el mundo cambia, ahora tiene que trabajar, debe de entender un nuevo mundo y valorar todo lo que tiene.

El viaje de Chihiro es una cinta llena de simbolismos, metáforas, dioses, seres mágicos y respeto a todos los seres vivos. En esta película Hayao maneja un discurso de crítica a la modernidad y a la ambición humana, el trabajo que dedicó todo el equipo para la realización del proyecto se nota en todos los detalles, ejemplo de ello es para dar vida al hocico del dragón en el que se convierte Haku, todo el equipo se dio a la tarea de estudiar las características de  diferentes perros para poder plasmar en la animación características que le dieran “realismo” al personaje.

 

2004. El film que sigue en la trayectoria de Hayao es la adaptación del libro titulado “Howl's Moving Castle” obra de la escritora británica Diana Wynne Jones, El Increíble Castillo Vagabundo es el título con el que llegó a las marquesinas en Hispanoamérica, en esta obra nos cuenta la historia de Howl (un mago que no acepta su apariencia y que entregó su corazón a un ser llamado Calcifer) y Sophie (una joven que trabaja en una tienda de sombreros y al ser víctima de un hechizo toma la forma de una anciana). La travesía que recorrerá Sophie de la mano de Howl nos permitirá conocer seres como: la bruja calamidad, quien desea comer el corazón de Howl; Marco, un huérfano discípulo de Howl; Cabeza de nabo, un espantapájaros que ayuda a Sophie en todo momento; Madame Sulimann, una especie de hechicera suprema que incluso puede retirar los poderes de otros magos y Heen un carismático cachorro que es la mascota de Madame Sulimann.

El desarrollo de cada uno de los personajes les permite mantenerse por sí solos, algunos dicen que no es la mejor obra de Miyazaki, sin embargo, el trabajo y empeño en la entrega son dignos de admirarse y nuevamente el discurso que mantiene a lo largo de toda la cinta es algo que muchas cintas de animación carecen, es una cinta con tintes bélicos, divertida e imprescindible.

2008. Cuando el mundo de la animación decía que ya se había retirado, con casi 70 años de edad, Hayao nos presenta una adaptación “diferente” del cuento de Hans Christian Andersen “La sirenita” y la titula Gake no ue no Ponyo, el trabajo en Ponyo, en palabras de Miyazaki, está basado en “La dama de Shalott”, pintura John William Waterhouse, se dice que pidió a su equipo esfuerzo al máximo pues se abandonaron las técnicas digitales para dibujar nuevamente a mano, este trabajo artesanal se nota a lo largo de toda la cinta donde nos sumerge en un mar de emociones y donde Joe Hisaishi vuelve a acertar en todas las piezas musicales para la cinta.

2013. Hayao anuncia su retiro, para ello presenta una cinta que no ha sido valorada en su totalidad, “Se levanta el viento” (Kaze Tachinu), la crítica “especializada” decía que es el capricho de Miyazaki, pero después de dar un recorrido por la vida del director, guionista, mangaka, productor … el gran artista japonés, podemos desmenuzar que es la película más personal de todas, donde nos permite ingresar a fragmentos de su infancia, entregar una sinopsis de la misma sería restarle magia al último trabajo (hasta ahora) del gran Hayao Miyazaki.

La obra de este gran director no debe de apreciarse como piezas por separado, el trabajo de este gran artista japonés debe verse como una gran sinfonía con sus respectivos movimientos y disfrutarse en cada momento.

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