BATMAN V SUPERMAN: DAWN OF JUSTICE

Por Edwin Cervantes

Antes de empezar con mi crítica sobre Batman v Superman: Dawn of Justice (2016), es necesario dejar sobre la mesa dos elementos: el primero, asistir a una proyección en una sala de cine, desde mi punto de vista, es ir a un sitio donde vas a permitir que te cuenten una historia, cruzar un sendero en el que a lo largo se pueden desencadenar una oleada de emociones para impactar en el espectador, por lo que el trabajo de los creadores del 7° arte tiene como piedra angular, captar la atención del espectador, sin que ésta se pierda, durante toda la función; segundo, algunas veces, como espectadores queremos que una obra cinematográfica basada en comics o en cualquier tipo de literatura nos cuente exactamente una copia fiel a lo leído, ¡gran error!, debe de retirarse el estigma, dejar de pensar en ir a una sala para que se nos cuente la misma historia que vimos en viñetas: agradezco cuando se plantea algo nuevo, cuando se dan giros de tuerca, sentir que mi brújula tiene un imán y finalizar la travesía con un universo nuevo.

Planteado lo anterior, Batman v Superman: Dawn of Justice (2016) por cierto, aún es una interrogante si la “v” es porque esta cinta es la quinta en la que Christopher Nolan se encuentra involucrado, como productor, en el universo cinematográfico de D.C. La película nos cuenta, una vez más,  los orígenes de Batman, proyecta imágenes de como Bruce Wayne sufre la pérdida de su familia y ésto desemboca en un enmascarado muy diferente al que se nos ha presentado en los últimos 15 años.

Aquí comienzan los tropiezos, iniciemos con Batman (Ben Affleck), quien no logra encarnar al personaje. La tarea que tenía era bastante complicada, pues al igual que su coprotagonista, debe interpretar dos lados: Bruce Wayne y Batman. Esta dualidad deja polarizado su trabajo actoral, su interpretación del magnate de Gotham está bien lograda, nos muestra un Wayne destrozado por una pérdida (que nunca nos aclaran) y preocupado por la aparición de un ser con demasiado poder, lamentablemente a lo largo de los 151 minutos de duración de la cinta, Affleck no puede interpretar un superhéroe, se repite la misma historia de Daredevil (2003), el diablo de Hell's Kitchen, su Batman es totalmente plano, no transmite una sola emoción ni refleja lo estratega que debe ser este personaje, dejando muy mal parado al vigilante nocturno, sería interesante saber cuáles fueron las instrucciones por parte Zack Snyder, pues el nuevo caballero de la noche es caprichoso e infantil.}

Es importante poner atención en Metrópolis, ciudad elegida como lienzo para dibujar gran parte de la historia, en esta entrega los realizadores nos plantean que Gotham City está bastante cerca, esto nos hace preguntarnos: ¿por qué este es el primer encuentro entre los dos héroes si son vecinos tan cercanos?

Otro gran problema del largometraje es Superman (Henry Cavill), por cierto, parece tener un traje con una resistencia que solamente es superada por el peinado de Wonder Woman (Gal Gadot). Observamos un Superman con rasgos de una deidad cristiana, detalles que ya nos había mostrado Zack Snyder en la entrega de Man Of Steel (2013), el trabajo de Cavill es triste, pues su versión de Clark Kent no refleja el disfraz usado por el último hijo de krypton, jamás se le nota débil y temeroso, no dibuja la frontera entre Superman y el Sr. Kent. Las fallas narrativas también se aprecian en este personaje, por ejemplo, no sabemos dónde queda el súper oído, ya que para  que Luisa pueda localizarlo utiliza un celular, sin embargo, sí puede escucharla cuando es arrojada de un rasca cielos por Lex Luthor (Jesse Eisenberg).

La entrada de Wonder Woman (Gal Gadot) a la historia que hicieron  Chris Terrio y David Samuel Goyer se ve forzada, es otra muestra de todos los colores que quisieron tomar de la paleta sin poder definir alguno, los cimientos de la amazona son débiles, su aparición en la cinta es irrelevante, nuevamente se ve desperdiciado un gran personaje en esta cinta.

 

Los villanos de la película son otro bemol, Jesse Eisenberg nos muestra un Lex Luthor que trata de imitar las notas de Heath Ledger  (Batman: el caballero de la noche, 2008) puestas en la partitura de la obra de Nolan, quedando muy debajo, pues por momentos es igual a un niño y no vemos a ese villano frio y calculador. Lo que si podemos ver de su parte es su talento como diseñador, pues en una parte de la película, observamos que se dio a la tarea de realizar los emblemas de al menos 4 integrantes de la liga de la justicia.

Doomsday (Robin Atkin Downes), quien ya había sido revelado en uno de los trailers, llega a los espectadores en una parte de la travesía en la que la cinta ya nos tiene muy cansados y confusos, su aparición se percibe apresurada para poder llegar al final de la película, sin terminar de desarrollar todo lo que se planteó.

Zack Snyder  es el gran problema de la cinta, pues si bien es cierto que no tuvo injerencia en las decisiones fuertes de la película (guion, fotografía, etc), también nos deja muy claro que no sabe contar una historia, no coloca las piezas del rompecabezas para mostrarnos al final una obra clara, nos suelta por completo en el laberinto, tira por la borda el increíble trabajo de Larry Fong en el lado de la fotografía y convierte la cinta en un gran comercial para futuras entregas de D.C., que esperemos no se manejen como esta cinta.

Batman v Superman: Dawn of Justice, EUA, 2016

Duración: 151 min.

Dirección: Zack Snyder

Actúan: Ben Affleck, Henry Cavill, Amy Adams, Jena Malone

Guión: Chris Terrio, David Sumuel Goyer

Fotografía: Larry Fong

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