La tercera y última película de la nueva saga del planeta de los simios “La guerra del planeta de los simios (2017)”, pone fin a una franquicia exitosa, que retoma la idea de las anteriores pero creando su propia historia y adaptándola a un contexto más actual. El tema de fondo: la extinción de la raza humana.

Pero esta vez no es a causa de la tecnología, ni tampoco una horda de zombis y mucho menos una bestia gigante alterada por la radiación; el mensaje es el siguiente: mientas la raza humana se destruye entre sí haciendo guerras, la naturaleza pasará factura y limpiará al planeta de tan viles seres.

Si hacemos una revisión de la película original El planeta de los simios (1968), el argumento nos presenta a un futuro pos apocalíptico donde se podían realizar viajes intersiderales. Nos exhiben un planeta en el que los simios  dominan a otras criaturas, entre ellas a seres humanos que viven en estado salvaje, carentes de razón (cual animales domésticos) y han evolucionado a tal punto de construir una civilización con todas las comodidades que la tecnología da.

Después de fallas en su nave, tres astronautas arriban a éste planeta misterioso y se desata el caos entre la población de simios por su llegada. Al final, nos damos cuenta que no viajaron a otro planeta sino que solamente viajaron en el tiempo y aterrizaron miles de años después.

La cinta hace una crítica a la discriminación que existe en nuestra sociedad, sumada también a la enajenación que la religión ejerce y los que ostentan el poder usan para mantener en la ignorancia a la población.

Sin embargo, en ésta última cinta el discurso cambia totalmente: los viajes en el tiempo y la crítica a la discriminación está de lado o no importan para el director y guionista. Ahora el discurso se convierte en una especie de crítica moralina sobre la autodestrucción que el ser humano provoca, haciendo guerras sin control pero que, al final de cuentas, la naturaleza se encargará de limpiar a la tierra.

También, muy contrario a las cintas originales, nos presenta un discurso que busca reivindicarnos con la religión, usando símbolos que nos son familiares y que tendríamos que aceptar sin dudar: primero, tenemos a un mesías simio (Caesar) que viene a enseñar a la humanidad sobre rebeldía y con esto, liberar a su pueblo de la tiranía y destrucción del hombre. Nuestro protagonista pasa por las pruebas a las que debe ser sometido todo mesías: es torturado y crucificado, recibe una herida en el costado (no de una lanza sino de una flecha) y dirige a su pueblo, en una peregrinación, hacia la tierra prometida; en el camino va dejando una enseñanza de amor, perdón y arrepentimiento dignos de todo elegido.


 

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