“Weekend”, o de los vínculos.

Por Iván Rodríguez

Weekend es la opera prima de Andrew Haigh, estrenada en 2011, tiene como protagonistas a Russel (Tom Cullen) y Glen (Chris New) dos hombres que se encuentran una noche en un bar de Londres, y que irán poco a poco enamorándose el uno del otro.

¿Qué es una relación? ¿Cómo se construye un vínculo? En un pasaje tan hermoso como ilustrativo de El principito, Antoine de Saint-Exúpery nos pinta una temible precognición del siglo XXI, cuando el zorro le dice al principito que no vale la pena que busque amigos entre los hombres, pues "Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres ya no tienen amigos". Las personas en general ya no tienen tiempo de relacionarse entre ellas, los vínculos son endebles o inexistentes, el capitalismo, no como modo de producción, sino como forma de vincular a las personas, no nos permite expresar ningún sentimiento.  La pregunta de Weekend es ¿Qué ocurre cuando repentinamente nace un vínculo real y sincero en ese mar de sexo casual?

La película inicia justamente con Russel, un tipo gay común y corriente. Como la mayor parte de los tipos comunes y corrientes, va un fin de semana a un bar con la esperanza de conseguir algún ligue y pasar la noche con él. Se lleva a su casa a Glen y pasan la noche juntos, previendo que tal vez no vuelvan a verse. Pero poco a poco, entre ellos se va estableciendo un vínculo. Se niegan a alejarse el uno del otro, tratan de hacer cosas juntos, se van compartiendo pedazos de sus vidas, sin quererlo se van enamorando.

Lo que empezó como un plan de una sola noche se va modificando imperceptiblemente, se va convirtiendo en algo profundo. Lamentablemente el tiempo se les agota, pues Glen se irá a EUA después de ese fin de semana.

Esta película tiene muchas peculiaridades, la principal y más notable es la ambientación. La mayor parte de la historia transcurre en el interior del departamento de Russel, pero las escenas exteriores son regularmente en el amanecer o en la noche, lo cual le confiere a todo el filme un toque nostálgico, como si las cosas ocurrieran en un sueño, en momentos idílicos con tonalidades suaves. Sumerge al espectador en una tranquilidad absoluta, la misma tranquilidad que transmiten los personajes; a pesar de que lo natural sería que ambos estuviesen acelerados por la inminencia del fin. Ambos personajes saben que la relación acabará irremediablemente cuando Glen se vaya, y lo asumen con estoicismo. No intentan acelerar las cosas, pero tampoco son capaces de detener los lazos que se están formando entre ellos, así que simplemente dejan que las cosas pasen.

Otra de las cosas notables que tiene la película es su forma de construir a los personajes. Andrew Haigh reflexiona a través de la película sobre los problemas que tienen los homosexuales del siglo XXI. Russel es muy reservado, y en varias ocasiones manifiesta cierto miedo a mostrar homosexualidad en público o a hablar de ella. Su círculo de amigos conoce su orientación sexual, en especial el chico al que considera su hermano, Jamie (pues se crió en un orfanato y Jamie fue siempre su amigo incondicional), pero a pesar de esto, él es muy reacio a hablar sobre noviazgos o relaciones. La incapacidad de confesar su homosexualidad a sus padres evidentemente le afecta, pues como dicen en la película “es un rito necesario”, es una forma de crear la propia subjetividad en oposición al mundo normativo en palabras de Didier Eribon.

La tensión es resuelta por Glen en una magistral escena donde él asume el rol de padre y dice todo lo que un hijo homosexual quiere escuchar.

El personaje de Glen es aún más interesante. Aparentemente ha logrado salir del closet de manera más o menos exitosa. Pero no parece ser totalmente libre. Al contrario que Russel, Glen se empeña en hostilizar a los heterosexuales, y tanto sus expresiones artísticas como su vida cotidiana se basan en buscar la forma de hostigarlos. El personaje no parece haber construido una subjetividad, y vive a través de lo que niega, aunque esto no le produzca una felicidad real. La relación con sus padres no es buena y a eso se le suma una experiencia que tuvo con un compañero de colegio, y que aunque él se niegue a reconocerlo, parece definitoria para su posterior relación con las demás personas.

Por último existen en la película una serie de personajes que no se manifiestan. Russel posee una lista de personas con las cuales se ha relacionado. Esta lista nos permite ver otro tipo de problemas que tienen los homosexuales, son como pequeñas ventanas que aunque no nos permiten materializar un ente completo, sí nos dejan vislumbrar realidades diferentes. Una de esas ventanas es justamente el exnovio de Glen, con quién Russel tuvo una noche de sexo. Enterarse de eso afecta evidentemente a Glen (a pesar de que él sabía que su ex lo había engañado en repetidas ocasiones), aunque de nuevo se empeñe en negar sus propios sentimientos.

La escena final de la película concentra todas las emociones y las sintetiza en un golpe definitivo. La combinación entre música y tomas llena al espectador de verdadera melancolía, de un sentimiento profundo de tristeza que no parece aliviarse con nada. Una tristeza producida por el amor que a pesar de ser muy grande, no puede vencer a las circunstancias.

Los chinos, creían que a veces el amor no vence, y tienen un dicho para expresar esa situación: yǒu yuán wú fèn, tener destino sin destino, estar conectado a alguien y tener que separarte de él porque no hay forma de que puedan estar juntos.

Nota: esta contribución tiene su razón de existir, pues se publicará entre dos fechas importantes. Por un lado el 17 de mayo se celebró el día mundial contra la homo/lesbo/transfobia y por otro lado el 28 de mayo arranca el festival Mix de Cine LGBT (del cual estaré haciendo una cobertura semana a semana).

Dirección:Andrew Haigh

Producción: Suzanne Alizart, Rachel Dargavel, Tristan Goligher, Claire Mundell, Anna Seifert-Speck

Guión:  Andrew Haigh

Edición:  Andrew Haigh

Música:  James Edward Barker

Distribuidora: Interior 13

Reparto:

Tom Cullen, Chris New, Jonathan Race, Laura Freeman

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