“Estrellas solitarias” o la búsqueda de la felicidad.

 

Por Iván Rodríguez

 

Estrellas solitarias, la ópera prima de Fernando Urdapilleta –estrenada en el 2015 durante el Festival de Guadalajara y recientemente aquí en la Ciudad de México en el marco del Festival Mix de Diversidad Sexual en Cine y Video– tiene como protagonistas a Dana Karvelas y Jorge Arriaga, quienes interpretan a Valentina y Joana, dos travestis que tienen que arreglárselas para sobrevivir en la Ciudad.

La película es excelente, refleja muchas de las problemáticas del mundo trans introduciendo situaciones cómicas y personajes carismáticos.

La escena inicial, una escena donde el personaje de Joana, aún adolescente, sufre el rechazo y las humillaciones de su padre y el intento de cura con párroco local; una secuencia fuerte que refleja la realidad que viven todos los días muches[1] trans por el hecho de ser diferentes, sobre todo en ambientes tan cerrados y controlados por la religión católica, como los son los pueblos pequeños.

La figura del padre y la relación con la familia es otro de los problemas que deben enfrentar muches trans; en el filme, este hecho se retrata con las pesadillas que sufre Joana en donde recuerda a su padre. El padre como ser invencible y obstáculo para la realización de los sueños, como sempiterno juez, bifurcado y convertido en el símbolo del rechazo de la sociedad a aquello que en realidad es lo más natural; pero además, la figura real que en lugar de brindar apoyo, amor y comprensión ha negado y se ha avergonzado de su propio hijo.

A falta de las familias biológicas, Joana y Valentina forman una familia, crean lazos y se unen para protegerse entre ellas, familia que crece tras la convivencia con otros trans que trabajan en el establecimiento de El muñeco un lugar nocturno donde pueden trabajar dando espectáculos. Esta familia formada por les trans protagoniza una de las secuencias más emotivas, pues tras la muerte de une, todos asisten al velorio, y festejan cantando, a lo cual la familia biológica (encabezada por el padre) reclama respeto e increpa a los asistentes por el supuesto trastorno de su hijo. Éstes, a su vez, muestran el amor y el orgullo que profesaban por un miembro de su grupo, de su familia, y reclaman al padre el rechazo. Entonces Joana entra en la escena y calma los ánimos, provocando una reconciliación póstuma entre los dos mundos que se suponen separados, el mundo familiar y el mundo de la expresión del género.

Pero esta familia aún está subyugada a una figura fuertemente patriarcal, la figura de El Muñeco, dueño del bar donde todes trabajan, padre sustituto que ejerce un control total sobre sus trabajadores, e incluso posee el derecho de arrebatar la vida, un segundo juez que no siente piedad y que los ve con asco y desagrado, pero por quien todos deben profesar una fe ciega.

La escena donde aparece por primera vez el Muñeco, es una emulación de la eucaristía, donde él aparece como el pastor, y minutos después se puede ver a todos cenando alrededor de él, en una moderna representación de la última cena, donde el muñeco caracteriza a Jesús el Cristo, sentado al centro como figura omnipotente.

A lo largo de la película vamos descubriendo a este personaje, lleno de traumas e inseguridades, con su propia familia destrozada. Uno de los pocos errores de la película es justamente no ahondar más en el pasado del Muñeco, de quien sólo se nos da un flashazo.

Otro de los aspectos notables del filme es el rompimiento de los estereotipos de género. El primer personaje que introduce esto es Valentina, quien más allá de vestirse de mujer, es muy impulsive y dure, no duda en contestar con golpes o agresiones directas si la situación lo requiere. El segundo personaje es La Asesina una luchadora que está enamorada de Joana y que también se presenta como es, sin tratar de aparentar feminidad, o delicadeza y que ama a Joana por lo que es, independientemente de si se vista de mujer o no (o de si quiera serlo).

Sobre el personaje de Valentina, otro aspecto interesante es su afición por la música punk. Es sumamente notable que en un país como México donde es casi generalizada la asociación entre la comunidad LGBTI y el pop (ayudados por producciones rosas como la ya famosa Cuatro Lunas de Tovar Velarde) Urdapilleta se aventure a explorar la escena queercore (El queercore es un movimiento que surgió en los 80 en EUA y que introdujo una forma diferente de vivir y manifestar la amplia gama de ser queer, muchas veces en oposición a los modelos homonormativos que surgieron dentro de la cultura yuppie y tomando ideas del anarquismo queer).

En la película estos elementos punk se presentan para recordarnos que tampoco existe una sola forma de expresar la identidad y que no necesariamente se debe ser femenino o masculino, sino que ambos elementos se mezclan con todos los demás rasgos de nuestra personalidad. Para reforzar la idea, la película cierra con la canción Libertad o muerte del grupo Agonía, cuya letra y titulo se relacionan con el espíritu de libertad que transmite el largometraje.

Las locaciones de prácticamente todo el filme ocurren en ambientes sórdidos, barrios bajos de la Ciudad de México e incluso hay una escena en un bar clandestino. Esto refleja otra de las realidades que se viven en el mundo queer, la marginación en la que el heteropatriarcado sumerge a los elementos que él considera “anormales” o “nefandos”, confinándolos en guettos o a la periferia. Así podemos ver a les trans conviviendo constantemente con prostitutas, ladrones y narcomenudistas e incluso siendo orillades a ejercer este tipo de trabajos, cuando la necesidad apremia. De hecho es importante el contraste entre el ambiente oscuro o mal iluminado en el que se mueve Joana habitualmente y las visitas a la tienda de vestidos, que ocurren de día y en un entorno que para Joana es hermoso, la representación de su sueño de tener una fiesta de XV años.

Ahora, retomaré algunos aspectos antes analizados para escribir sobre la medula del personaje de Valentina: la búsqueda de la fama. A pesar de su carácter rudo y de su independencia, Valentina está ligade a una antigua cantante, una personificación de su lado frívolo y ambicioso, un lado que no se va a detener ante nada para alcanzar la fama y que incluso humilla a su compañere Joana y va poco a poco mermando la relación con les otres miembros de la familia trans, generando envidia y resentimiento. Acerca de la promesa del Muñeco de hablar con sus contactos para llevar al estrellato a Valentina, la pregunta me fue inevitable: ¿Cuántes artistas han saltado al estrellato siendo trans? Da la impresión de que por lo menos en México, esto es una imposibilidad, les trans están, como dije antes, relegados a los lugares marginales, a barecillos donde más que dar un espectáculo de verdad, tienen que soportar las burlas y humillaciones de aquellos, que incapaces de aceptar su propia identidad, se dedican a sacar la presión lastimando a los que sí han decidido asumir su identidad.

Como en esa famosa escena de El lugar sin límites donde La Manuela baila por primera vez flamenco en la elección de don Alejo como diputado, y tiene que enfrentar los insultos de todo el pueblo, ser tratado como un bufón, alguien que hace reír por más pretensiones de artista que tenga. Mi pregunta natural es ¿El lugar sin límites sigue siendo igual de vigente a pesar de que han pasado casi 40 años desde su estreno? Y tristemente la respuesta parece ser afirmativa.

A pesar de todas mis reflexiones, la película es muy graciosa, y sobre todo accesible. De hecho, durante el Festival Mix, la película fue premiada con el galardón “Ulises Carrión” a mejor filme, en palabras del jurado: “Por ser una de las principales películas en esta edición del Festival Mix que trata el tema de la intolerancia desde dentro de las comunidades LGBTTTI, utilizando el humor negro para no caer nunca en el melodrama, dentro de sus múltiples vueltas de tuerca.”.

A pesar de todo esto, el director se mostró pesimista acerca de hallar un distribuidor pronto, ya que es difícil para este tipo de películas tan arriesgadas salir a los circuitos comerciales (las distribuidoras prefieren comedias de fácil digestión como A la mala o No se aceptan devoluciones).

Así que si tienen oportunidad, vayan el 19 de junio, estará presentándose en el Cinepolis Diana, como última función dentro del Festival Mix.

Dirección / Director: Fernando Urdapilleta

Producción / Producer: Henner Hoffman / Karla Bukantz

Productor Ejecutivo / Executive Producer:Antonio Urdapilleta / Ale García

Guión / Screenplay:Fernando Urdapilleta

Fotografía / Cinematography: José Stempa 
Edición / Editing: Rodrigo Ríos

Diseño de Sonido / Sound Design: Pablo Tamez
Sonido / Sound:Pablo Tamez

Música / Music:Afrodita

Diseño de Arte / Art Design: Juan Santiso 
Diseño de Vestuario / Costume Design: 
Josefina Echeverria

Compañía productoras / Production Companies: Centro de Capacitación Cinematográfica, A.C. / Fondo para la producción cinematográfica de calidad (FOPROCINE)

Reparto / Cast: Danna Karvelas – Valentina, Jorge Arriaga – Joana, Mauricio Issac – El Muñeco, Paty Garza – La Madonna, Inés de Tavira – Camila, Emilio Guerrero – Guarura

Presentándose: 19 de junio en Cinepolis Diana.

 


[1]La guía de comunicación no sexista, recomienda el uso de la “e” para referir a un género neutro.

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