Una Retrospectiva a los Cinco Años De FICUNAM

Por: Carlos Hernández

El Festival Internacional de Cine de la Universidad Nacional Autónoma de México (FICUNAM) celebra este 2015 su quinta edición, consolidándose como uno de los principales festivales de cine y uno de los más importantes ofrecido por una institución pública de educación superior.

La primera edición del festival se presentó en el año 2011 y nació con la finalidad de ofrecer una mirada diferente al cine, que se aleja por mucho del concepto comercial que se conoce hoy en día.

El Festival se ha convertido en un referente que representa al cine de autor y de arte en México y, sobre todo, en el Distrito Federal. Siendo un espacio multidisciplinario, la misión principal es mostrar cine alternativo; aunque también se ofrecen talleres encaminados a la creación cinematográfica y su relación con otras disciplinas, tales como la música o el teatro. Estas sesiones forman parte de la Cátedra Ingmar Bergman en cine y teatro, foro permanente de crítica, discusión y análisis de las nuevas formas cinematográficas y su relación con otras artes. Las sesiones de la Cátedra no se limitan a formar parte del festival, sino que durante todo el año se realizan distintos foros de discusión con expertos, directores y equipos creativos.

El festival dura una semana, y en ésta se ofrece una gran cantidad de filmes traídos desde diversas partes del mundo. Directores películas desconocidas se abren paso entre el público cinéfilo mexicano, como una oferta visual distinta y lejana de la parafernalia de cine comercial. Es un circuito alternativo de películas que, muchas veces, no encuentran cabida en la comprensión o la razón. Gran parte de la cartelera ofrecida en FICUNAM está basada en el género de cine de autor, que es un intento de basar el discurso fílmico en las historias personales, la filosofía o el lado profundo, enigmático de algún aspecto de la realidad.

El Festival está dividido en distintas secciones:

La Competencia Internacional, en la que se hace una rigurosa selección de distintos filmes del mundo, inscritos previamente, para competir en el Festival por el Puma de Plata en las categorías Mejor Película, Mejor director y el Premio del Público. Las dos primeras categorías son premiadas también con un incentivo económico de $100,000 pesos M.N. El premio del público se otorga a través de un reconocimiento.

Otra de las secciones de importancia en el festival es Ahora México, donde se ofrece un panorama del arriesgado cine experimental de más relevancia, hecho en el país. Aquí hay cabida para las historias más extrañas y quizá, incomprensibles de la cinematografía emergente nacional, que se agradece por ser una alternativa a las historias trivializadas, en su alejamiento de lo convencional se establece una dinámica distinta entre espectador y filme, de mucha mayor reflexión, amplitud. En esta sección han participado películas de directores reconocidos en México y en el extranjero, tales como Michael Rowe (Año Bisiesto, Manto Acuífero), Matías Meyer (Los Últimos Cristeros), Nicolás Pereda (Verano de Goliat, Los mejores temas, Matar extraños) y recientemente Ricardo Silva (Navajazo, filme de frontera entre la ficción y el documental multipremiado en el año 2014). En esta sección del festival se ofrece un premio de $100,000 pesos M.N. y el Puma de Plata a Mejor Película. Aciertos.

Encuentro Internacional de Escuelas de Cine es una sección que forma parte importante del festival, ya que en ella se intercambian las visiones cinematográficas del mundo entre distintas instituciones y estudiantes de cine que inscriben sus cortometrajes de manera previa para competir por un incentivo económico de $35,000 pesos M.N. y la medalla FICUNAM.

De igual manera se ofrecen secciones retrospectivas para reconocer el trabajo de cineastas de distintas nacionalidades que le han dado un giro distinto a la forma de hacer cine. Tal es el caso de los realizadores Otar Iosseliani, Edward Yang, Gustavo Fontan y recientemente al fallecido Harun Farocki. Nombres que pasan desapercibidos bajo la atmosfera comercial del cine que entra en convenciones meramente económicas. Sin embargo, FICUNAM se ha convertido en un espacio en donde se puede apreciar la mayor parte de sus obras audiovisuales, así mismo se realizan encuentros presenciales en donde los directores despejan dudas sobre la realización de sus filmes. Este año, las retrospectivas estarán dedicadas a las obras de los cineastas Carlos Mayolo, Sergei Loznitsa, Raymonde Carasco y Regis Hebraud.

El FICUNAM ha hecho un esfuerzo por ampliar su circuito de exhibición, de por sí ya extenso. El Museo Nacional de Antropología e Historia se ofrecerá como una nueva sede y complementará el circuito ya existente entre los que destacan: las salas del Centro Cultural Universitario (Sala Julio Bracho, Sala Carlos Monsiváis, Sala José Revueltas) recientemente remodeladas; el teatro Juan Ruiz de Alarcón, El Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), el Museo Universitario del Chopo, la Casa del Lago Juan José Arreola, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, las Facultades de Estudios Superiores (FES Aragón, FES Acatlán), los FAROS (Tláhuac, Indios Verdes) y algunos cines comerciales de la cadena Cinépolis.

Las películas que se han presentado en FICUNAM son innumerables, cientos de historias que están realizadas, para el disfrute visual, superando el objetivo básico de entretener, el lado reflexivo del discurso fílmico, que se detiene en la contemplación, ofreciendo una válvula de salida que puede desembocar en el mal juicio de los defensores de lo comercial y que califican de “pedante” o “pretencioso”, sólo por el simple hecho de ofrecer formulas alternas en la forma de hacer cine, alejadas de lo económico y lo trivial. Lo que a todas luces podría parecer una especie de cine incomprensible para la mayoría, es quizá un acercamiento a la realidad más concreta, que esta apartado de los grandes efectos especiales o las fórmulas comunes para acercar público. Es una ventana al mundo alterno del cine, que sin impresiones pretenciosas, abarca más el mundo del realizador, lo que él observa y capta a través de la cámara, fundamental para culminar sus obras fílmicas.

Gran parte de las películas mostradas en el festival tienen un carácter de intimidad entre el filme y el público. Es quizá la forma contemporánea de hacer cine, la posibilidad de una interacción del espectador como parte fundamental de la película, que no se conforma con ser un simple receptor, más bien se confronta con la narrativa especial de un discurso fílmico al que muchos nos encontramos acostumbrados.

En FICUNAM hay historias difíciles de digerir, imprecisas, que culminan en una especie de trance que lleva a la curiosidad del espectador y a los límites de su comprensión. En FICUNAM no se conciben los espectadores de poca paciencia, ya que muchos de los filmes presentados en sus ediciones se consideran fuera de la norma tradicional. Es una buena oportunidad para apreciar lo que se realiza en el cine transgresor en la escena mundial, ya que muy pocas o casi ninguna de las películas presentadas en el marco del festival tendrán una exhibición comercial y quizá sea la única ocasión que producciones realizadas por directores emergentes se presenten en México. Es por eso que FICUNAM hasta el día de hoy, y en su quinta edición, sigue mostrando fuerza, vitalidad y relevancia. Emerge como uno de los festivales más prestigiados en el país, por marcar una diferencia en la selección de sus película

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