Impresiones sobre FICUNAM 2015

Por: Carlos Hernández.

Cada año, el Festival Internacional de Cine de la Universidad Nacional Autónoma de México (FICUNAM) presenta una rigurosa selección de cine contemporáneo con directores del ámbito mundial y nacional. En esta ocasión se presentaron 137 películas divididas en diversas selecciones de competencia o de exhibición.

El festival tuvo una duración de ocho días en los que es imposible apreciar en su totalidad las propuestas cinematográficas que nutren el festival. Sin embargo, y a manera de reseña (saliendo de la formalidad) me permitiré contarles un par de impresiones acerca de dos poderosas propuestas cinematográficas que llamaron profundamente mi atención.

Atendiendo un poco al carácter nacionalista que compone mi pensar cinéfilo, la sección de mi preferencia en FICUNAM es la llamada “Ahora México” en donde se le dan lugar las nuevas tendencias cinematográficas de realizadores nacionales emergentes. Desde los inicios del festival, atender a las propuestas de nuevo cine nacional contemporáneo se ha convertido en algo obligado.

El cine propuesto en la sección a la que nos referimos es arriesgado, pone de manifiesto el lugar poderoso que ocupa el espectador en una butaca de cine en compañía de cinéfilos serios que atienden a la historia que se proyecta por más compleja que sea.

Una de estas películas, que mereció un reconocimiento y me dejó con un buen sabor de boca fue “En la estancia” del director Carlos Armella. Filme producido por el director Alejandro González Iñarritu, que en fechas recientes fue merecedor de tres premios Oscar por su película Birdman.

La película producida con la ayuda de Iñarritu se encuentra lejos del esquema comercial de parafernalia que rodean los premios de la Academia. En un principio podría parecer una historia que atiende a la sencillez. Al inicio de la proyección en la Sala Juan Ruiz de Alarcón, el director advierte: “me gustaría que vieran esta película con la inocencia de un niño”, lo tomo como una señal de que probablemente la historia que muestre en pantalla pueda transgredir los límites de la paciencia.

La película comienza como un documental realizado por un aspirante a cineasta, Sebastián, que con cámara en mano llega al pueblo “La estancia” casi desierto, si no fuera por la presencia de sus dos únicos habitantes Jesús Vallejo y su hijo Juan Diego. Sebastián comienza a realizar el documental de dos personas existiendo exiliadas de toda comunicación y sobreviviendo entre las ruinas de un pueblo que en sus buenas épocas se llenó de gloria y que con el paso del tiempo se fue quedando vacío.

La vida diaria de estos dos personajes es retratada en la pantalla. La monotonía, de la convivencia entre el padre (ya muy grande, a punto de morir) y el hijo, es quebrantada por la llegada de un extraño, el hombre de la cámara en busca de una buena historia que contar, que no sólo tiene dos protagonistas de carne y hueso, la soledad y el paisaje se vuelven personajes indispensables que toman una figura importante dentro de la película.

El padre, ya muy anciano y la única compañía del hijo Juan Diego fallece un día de mucha soledad, el ambiente adquiere otro color y el intruso de la cámara, Sebastián, decide que su trabajo ha terminado en el pueblo. Sin embargo, la nostalgia de los momentos vividos hace regresar a Sebastián a “La estancia” tiempo después para poder tocar lo que alguna vez fue parte de su película y ver si aún existe una presencia humana que habite esa localidad abandonada.

En su segunda visita regresa con el afán de concluir su documental, con la compañía de su esposa, y en espera de un hijo. Al volver, Sebastián espera la vuelta de Juan Diego, el hijo que ha huido del pueblo al morir su padre. Juan Diego nunca llega,  Sebastián permanece expectante en la espera de alguien que quizá nunca vuelva a ese lugar. Como espectador uno podría pensar que no tendría sentido permanecer en un sitio que prácticamente no es entrañable sin la compañía humana. Sin embargo, muchas sorpresas le esperan a Sebastián en busca de recrear los recuerdos de que le evocan la obsesión por terminar su documental.

Armella realiza un buen trabajo cinematográfico, que si atendemos a clasificarlo en algún género resulta un poco complejo, lejos de tener una tendencia pretenciosa es un ejercicio fílmico que vale la pena apreciar por el cumulo de emociones que provoca en el espectador, la fotografía es un elemento indispensable que vale mucho la pena rescatar por su impecable realización.

Otra de las películas que llamo poderosamente mi atención fue la propuesta de Gustavo Gamou con su filme “El regreso del muerto” producida por el Centro de CapacitaciónCinematográfica y premiada anteriormente con el premio Work in Progress del Festival de Cine de los Cabos.

 

Este documental ilustra las confesiones de Don Rosendo, un narcotraficante retirado que vive en un albergue de Tijuana. Este personaje sobrevivió de alguna manera a los estragos que ha provocado en años recientes la incursión del gobierno en contra del narcotráfico. Sin embargo, a lo que Rosendo no pudo sobrevivir fue a sus problemas con el alcoholismo y a los constantes excesos que forman parte de su vida.

Las circunstancias de violencia le obligaron a fingir su muerte y desaparecer para su familia.Rosendo quedó como un fantasma que recorre las calles de Tijuana en busca de un poco de vida que le pueda otorgar la noche a través de las luces de neón, la música y el alcohol.

El documental, lejos de impresionar a través de la sangre, las armas, el narco y la violencia dejan entrever a un personaje que forma parte de este mundo en lo másíntimo de su persona que poco a poco va recuperando su humanidad. Gamou realiza un trabajo documental que atiende a una aproximación al universo flotante de Don Rosendo, la frontera del mundo entre México y Estados Unidos, con paisajes desoladores que atienden al terror que podría provocar llegar al límite del abismo. Durante todo el filme se hace constante el manifiesto de soledad que enmarca al personaje principal, aunque este rodeado de personas con afinidades libertinas similares a las suyas.

Sin lugar a dudas tengo la esperanza de que estos dos filmes formen parte del circuito cultural de exhibición cinematográfica, sería muy grato volver a verlos en pantalla grande. Sobre todo, que tengan la posibilidad de llegar a un público amplio, para que tenga la oportunidad de conocer las tenencias actuales del cine contemporáneo nacional. 

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