¡HAGAN SUS APUESTAS SEÑORES!

Por Dulce Velázquez Vera

Hace más de veinte años que se dejó de escuchar en la Ciudad de México la cesta cortando el aire como si fuese un látigo, la pelota viajando a una gran velocidad para estrellarse contra el “frontis” con tal fuerza que provocaba el sonido que hace eco en el frontón y viaja animando al público que apostaba eufórico y no podía dejar de ver los “tantos” que se iban jugando.

Comúnmente se conoce a este deporte como Jai Alai, aunque muchos dicen que está mal empleado el termino, ya que ese nombre hace referencia al lugar donde se juega y no a la actividad como tal, sin embargo, es difícil cambiar el termino con el que se le ha conocido desde siempre. Jai Alai significa “fiesta alegre” su nombre tiene sus orígenes en las fiestas tradicionales representativas de las regiones vascas.

El Jai Alai o “cesta punta” se distingue porque el jugador puede hacer uso de las paredes como una herramienta, tomándola como punto de impulso para saltar y arrojar la pelota con la cesta para regresarla con la mayor fuerza posible al frontis, para que el equipo contrario haga lo mismo; esto requiere gran agilidad física y mental, pues este deporte es considerado uno de los más rápidos en el mundo.

Eder Jai fue la  primer sede registrada para  el juego vasco en nuestro país durante el año de 1895, al darse cuenta que esta actividad en poco  tiempo  obtuvo  grandes aficionados fue  abierto el Jai Alai y luego el Frontón Nacional, mismo que fue cerrado por un decreto gubernamental que establecía la prohibición de las apuestas; años más tarde se abrió de nuevo el recinto que pronto logró encontrar su lugar dentro de las actividades más importantes en aquellos años en la Ciudad de México, detonando nuevamente la euforia entre los seguidores que tenía años atrás, además de conseguir  algunos más; este hecho trajo como consecuencia la apertura de un  nuevo lugar para  la práctica de este deporte: El Frontón México, recinto que  llegó  a  ser  el más importante en la práctica del Jai Alai, hasta que fue cerrado por los  trabajadores que se declararon en huelga.

La afición y práctica de este deporte pertenecían, en aquella época, a un sector  bien acomodado dentro de la economía, pues asistir a presenciarlo significaba también realizar  apuestas  fuertes, además que se debia vestir como si se acudiera a un evento social importante; los practicantes o “pelotaris”  debían tener ciertos  recursos para poder adquirir  las cestas y las pelotas para el juego, este deporte no es nada  barato por  las estrictas especificaciones que  deben tener los accesorios para su práctica.

Con el tiempo, por el cierre de las sedes principales y la prohibición de las apuestas, el Jai Alai fue perdiendo fuerza, seguidores y practicantes, dejó de ser conocido para algunas generaciones que crecieron con la televisión aficionándose por deportes que iniciaron transmisiones en algún canal. Afortunadamente sólo perdió fuerza y no desapareció de nuestro país.

En marzo de este año El Frontón México fue reinaugurado, con una fuerte inversión y el apoyo del Gobierno Federal se restauró este recinto y se adecuó para ser además  uno de los frontones más grandes del mundo, un centro para importantes espectáculos.

Con la apertura del Frontón México se invitó a  varios pelotaris a un torneo de Jai Alai que ya inicio; buscando que este deporte recupere la fuerza que tuvo  hace  algunos años dejando a un lado las apuestas e impulsándolo como una  opción de desarrollo físico y mental para  las personas que quieran practicar la disciplina, además de  conservar  este  deporte que  es una  tradición y  que llegó  a México con los españoles y que se fue fortaleciendo con los sucesos  históricos que, a lo largo de la historia de nuestro país, han tenido que ver con España.

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