AQUI ESTABA

Cantinas que se han ido

Por Ignacio Rabia Tovar

Al cerrar sus puertas dejan inquietos a muchos de los asiduos consumidores de alegrías y bohemias, se pierde la bohemia, el ritual del divertimento, la alegría del paseo, de la tertulia a lo nocturno, la labor de agradar al dios Baco; también sufren las consecuencias los cantineros, vendedores de billetes de lotería, el de la cajita de los “toques”, cantantes trovadores, boleros, meseros y garroteros.

En la perspectiva según la cual toda modernización viene acompañada por un feroz proceso de innovación y destrucción, ha sido estudiada de forma reveladora por Marshall Berman[1]. Según Berman, el sentido de la modernidad es “la autodestrucción innovadora”: todo lo que se construye tiene como paradójico fin ser destruido, en un proceso continuo sin fin. Por ello es que afirma, siguiendo la frase y el pensamiento de Marx, que “todo lo solido se desvanece en el aire”. Para Berman el “desarrollo insaciable ha dejado una estela espectacular de devastación”. En ese sentido “la trágica ironía del urbanismo…. Es que su triunfo ha contribuido a destruir la misma vida urbana que esperaba liberar”.

La manera en que la modernización transforma las ciudades hasta convertirlas en ruinas había sido elaborada anteriormente por Walter Benjamín[2]. Para Benjamín, la historia constituía un paisaje en ruinas donde “lo moderno se prueba como su catástrofe” El final de sus apuntes titulado Paris, Capital del siglo XIX, remite a tal visión: “Antes de que se desmoronen, empezamos a reconocer como ruinas los monumentos de la burguesía en las conmociones de la economía mercantil”(Salazar, 2006).

La ciudad de México ha sido construida a costa de otras ciudades sobre la destrucción de otros espacios simbólicos. Como afirma Gonzalo Celorio[3]:

La historia de la ciudad de México es la historia de sus sucesivas destrucciones. Así como la ciudad colonial se sobrepuso a la ciudad prehispánica, la que se fue formando en el México independiente acabó con la del virreinato, y la ciudad pos revolucionaria, se sigue construyendo todavía arraso con la del siglo XIX y en los primeros años del XX como si la cultura no fuera cosa de acumulación sino de desplazamiento.

Por otra parte la ciudad de México se expresa también con simultaneidad de tiempos, confunde sus épocas, que se superponen y cohabitan en el mismo espacio. A decir de Monsiváis[4], tal es una de las singularidades de una ciudad que se debate entre “lo moderno y lo prematuro”.

Respecto a la contigüidad de tiempos resulta interesante concebir a la urbe en su dimensión temporal. El sentido de la ciudad como unidad de tiempo solo puede ser explorado en las diversas relaciones y vivencias que se dan en un mismo territorio. A manera de sincretismo temporal (Salazar 2006. Pág 58).

Es de lamentar como en toda acción humana, la pérdida de innumerables pulquerías, bares y cantinas y he de mencionar unas cuantas para que no se pierdan en la memoria de los bohemios de esta ciudad, a saber:

Relata Salvador Novo que el origen, antecedente y linaje de las cantinas viene de las tabernas del siglo XVI para ello habría que consultar las actas de cabildo levantadas a lo largo del siglo XVI.

En acta del 9 de enero de 1543, dispuso el cabildo que no se diera más de una pipa[5] de vino blanco y una de tinto a cada taberna , so pena de tirarles todo el vino si se encontraba en inspección que tenia mas.

Al año siguiente el 11 de septiembre 1544 se reglamentaron ya las tabernas en la medida en que se dispuso que no se encontrasen fuera de la plaza o de sus calles. El 28 de junio de 1548, se dispuso que ningún soltero podría tener la posibilidad de tener una. Era negocio que para su respetabilidad necesitaba pertenecer a un matrimonio. Y el virrey aprobó aquella moción del Ayuntamiento y dispuso que se pregonase la prohibición de que los solteros tuviesen una taberna.

Prosperó el negocio o fue necesario su servicio para la sociedad de aquel entonces, que el 26 de junio de 1551 se aprobó por mayoría el aumento autorizado en el numero de tabernas para 1556 ya sumaban 24 tabernas en las que no se podía vender vino ni de noche, ni a los indios ni en los tianguis.

El acta 888 del cabildo, del 21 de julio de 1538 (vol. 3, f. 632ª) asienta:

... que no vendan vino ni a negro ni a negra, ni indio ni india ni se lo den en gracia ni en trueco de otra cosa ni en pago de deuda directa o indirecta... so pena de pedimento de la mitad de todos sus bienes, la tercera parte para la Cámara y el Fisco de Su Majestad y la otra tercia parte para esta ciudad y juez que lo sentenciare y so pena de destierro perpetuo esta Nueva España.

Designaron los espacios, dentro y fuera del primer cuadro de la Ciudad de México, donde se autorizaba vender vino. La justicia y el regimiento decretaron el 2 de septiembre de 1546 que no se concedieran licencias para abrir tabernas si no fuese en la plaza pública. Delimitaron la zona donde estás se establecerían: en la calle que va desde dicha plaza a Santo Domingo hasta la calle de Tacuba, luego de la calle que va desde la plaza hasta San Francisco y desde aquella hasta san Agustín. (Ver plano 1) A las tabernas que funcionaban fuera de los límites marcados se les negó comprar más vino del que tenían al tiempo en que salió la orden. Sólo les permitieron vender el vino que tenían en existencia para después cerrar el establecimiento por estar fuera de la zona de tabernas. Las penas para quien no cumplirse las órdenes eran severas: pagar cien pesos de oro de minas (AHCM, acta 1442, vol. 3, f. 633a).

Plano 1Fuente: La Ciudad de los Palacios: crónicas de un patrimonio perdido Guillermo Tovar y de Teresa Vuelta 1991 (Tomo II pág. 7) fuente elaboración propia

 

Peter Gay

Don Artemio del Valle Arizpe relata de esta cantina que estuvo en la calle 16 de septiembre (Tlapaleros) y Portal de mercaderes. Anteriormente estaba la cantina el Moro. Relata que era un lugares limpísimos altos mostradores, con la imprescindible barra de metal pulido a su pie, las mesillas de cubierta de mármol, las sillas de bejuco de las llamadas austriacas, los camareros que atendían a la clientela con largos mandiles blancos albeantes de limpieza. Todo estaba lleno de aseo y de esmero[6]. (Arizpe 1988) (Ver plano 2).

Fuente: http://www.skyscrapercity.com

Salón Wondrachek

Al terminar la calle del Espíritu santo (Hoy Palma)y fronteroal hotel de la Gran Ciudad (Hoy 16 de Septiembre) se encontraba esta cantina (Arizpe 1988p.p 217). Dice Artemio de Valle Arizpe:Poseedor de este apellido no sé si húngaro o austriaco; vino entre el ejército invasor, le gusto el país y se quedo aquí. El precioso fondo de su bodega bien abastada lo constituían los vinos insuperables de Francia, de Austria y de Hungría.

Congreso Americano

El nombre lo toma de otra que existía en Estados Unidos, su razón social era KeeffeBrothers. Estos hermanos eran unos texanos, o México-texanos, su clientela era visitado por casi todos los norteamericanos residentes entre nosotros.

Se encontraba situada en la entonces llamada avenida de San Francisco, en contra esquina en donde se encuentra High Life.

Salón Bach.

Localizado inicialmente en Avenida 5 de Mayo famoso a raíz de que ahí fue asesinado en 1932 el célebre compositor Guty Cárdenas, años más tarde retornó al sótano del edificio de 5 de mayo y Bolívar pero también ya pasó, desafortunadamente a mejor vida (ver plano 2).

Se bebía cerveza blanca o negra, era la más bien refrigerada y la de mayor frescura y mejor calidad de la población; los licores no eran falsificados ni costaban demasiado caros, excepción hecha del vino del Rhin. Se comía excelente: lunes goulasch, martes bistec hamburguesa, sábado en la noche mole de guajolote, y del diario no faltaba las salchichas Frankfurtcon sauerkraut, las salchichas vienesas con crema de papa y los arenques en salmuera. (B. Ceballos 2006 pág 70)[7]

New Orleans

En la calle 5 de Mayo, se encuentra todavía el edificio del Hotel Comonfort,[8] la cantinera era una francesa que vestía de negro al estilo francés, cofia de encaje blanco. Su clientela la componían principalmente políticos, de buen nivel, allegados al dictador (Porfirio Díaz), como don Manuel Romero Rubio.

En esta cantina eran famoso sus cocktails “Era de fama que para ponerse calamocano, por fuerte que se fuese de cerebro, bastaba ingerir solamente tres de aquellos tósigos, los cuales eran servidos en elegantes copillas de estilo griego, adornando el carbunclo líquido del contenido una cerveza marrón glasé que lo hacía más delicioso e iniciativo” (B. Ceballos 2006 p. 79).

La Fama Italiana

Se encontraba en la calle de Plateros, cantina de preferencia de los hombres de letras. Su público, formado por personas de calidades diversas, en los últimos años de esta cantina personajes asiduos como el cirquero Ricardo Bell, el torero Ponciano Díaz, el enano “Pirrimplín” de nombre Florentino Carbajal.(B. Ceballos 2006 p. 83).

Capellanes

Situada en la esquina del callejón de López por el lado de la avenida independencia

Peñón Turf Exchange

Ubicado en la calle de San Francisco (lo que hoy es alguna de las tres primeras calles de Francisco I Madero), de estilo yanqui, con altos bancos junto al mostrador, servían una sopa de ostión estilo Corpus Christi mas otros potajes de la culinaria norteamericana, como el chickena la Maryland, en ese tiempo empezaron a llegar los pelotaris del Jai Alai, conforme eran recibidos telefónicamente en esa cantina los tantos hechos en el juego, eran apuntados en un pizarrón para exitar de esa suerte la codicia de los clientes aficionados al juego de azar, lo mismo hacían con las carreras de caballos del hipódromo de Peralvillo.(B. Ceballos 2006 p. 91).

Salón Flamand

Situado en la esquina de la calle donde se encuentra la iglesia de la Profesa (Hoy Francisco I Madero e Isabela Catolica), los dueños Pedro y Luis Flamand de padre francés, su clientela la componían profesionistas, comerciantes, dependientes, empleados, escritores, poetas y reporteros. Los caldos no eran malos y de ellos se recomendaban solos bitter curazao, el coñac casis, el ajenjo carabinierelaborado clásicamente al estilo francés.

La Alhambra

En la parte opuesta, esquina suroeste de avenida 16 de septiembre y Colegio de niñas, se encontraba esta cantina, que estaba anexa a una tienda de ultramarinos o abarrotes como aquí le decimos a esos géneros. Su propietario Vicente Mijares, español tarraconense, grandote y gordinflón y colorado. Gente de todas clases sociales iba a ese lugar. El nombre se debe a la modificación que realizo el dueño en consonancia con su nombre, la decoro estilo morisco con alfarjes, mucha yeserías alicatadas de vivos colores. Con tantos colores y malas imitaciones resultaba aquello de un gusto muy chabacano.(Arizpe 1988 pág. 218).

Salón Buisson

De estilo netamente francés, situada en el portal de Mercaderes[9], con reluciente mostrador de aluminio fundido y airoso aparato niquelado para “apagar” el ajenjo, echando dentro de la copa un hielo de agua, o bien una sucesión de gotas. En la parte superior eran servidos exelentes platillos, los mas recomendados el pot-au-feu, la sopa de tortuga, las tripes à la mode de Caen, los caracoles secos con perejil o bien con riquísima salsa bordalesa; el jamon en dulce a la francesa y el queso Camenbert oloroso y exquisito. Ahí se jugaban a las cartas y el domino.(B. Ceballos 2006 p. 124).

La gran Sociedad

Se encontraba situada en la esquina de la calle del Espíritu Santo, en los bajos del hotel del mismo nombre (Espíritu santo y coliseo viejo) Su cocina era mediana, sus precios equitativos, su concurrencia básicamente eran los huéspedes del hotel, la demolición del hotel puso fin a la cantina.(B. Ceballos 2006 p. 125).

Prendes

Situado en la esquina del Puente de San Francisco, frente al callejón de López[10], cuando todavía no había sido demolida esa manzana para dar cabida al teatro nacional, ese restaurant era muy caro , la alimentación mediana con la truculenta cocina española, la clientela la componían jóvenes calaveras, mujeres conocidas en la galantería vecinal, desvelados, viejos verdes, trasnochadores, esta cantina abría toda la noche.(B. Ceballos 2006 p. 126).

Montecarlo

Se encontraba en la calle de San Agustín (hoy Uruguay) junto a la biblioteca nacional. Los hijos del dueño habían tenido otra en la calle de Colegio de Niñas y avenida Independencia, la cocina era italiana bastante buena y el costo razonable. Los macarrones, el spaghetti, la langosta en mayonesa y los filetes de pescado. De beber el espumoso Sangre de Judas, y el chantillí, y el “aperital”, color de grana, se dejaba beber y ponían las arterias del catador un hormigueante calorcillo que alegraba el ánimo y convidaba a la expansión a a la risa.(B. Ceballos 2006 p. 128).

Salón Monte Carlo

Este se encontraba en los bajos de colegio de niñas. Era heterogénea su concurrencia porque se vendía copa de todas calidades y precios.

Se encontraba un anuncio que decía:

 

VAYAN PASANDO

VAYAN PIDIENDO

VAYAN BEBIENDO

VAYAN PAGANDO

VAYAN SALIENDO

 

(Arizpe 1988 pág. 218).

 

La nueva Reforma

En las cuatro esquinas formadas por lo que es hoy la calle de Bolívar con 16 de septiembre, había en cada una de ellas un bar que poseía su ambiente peculiar y su clientela exclusiva. En la casa numero 7 de Coliseo estaba el de la Nueva Reforma, de techo muy bajo, y cuyo nombre demuestra que antes hubo otro bebedero llamado sólo la Reforma y, tal vez, al modificar su instalación, o, acaso por otro propietario que tuvo, se le antepuso eso de la nueva a su nombre primitivo para que supiese que ya era muy otra. Su nombre original venia con fama de muchos años atrás. Hoy ha vuelto a ostentar su nombre viejo. Puerta contigua pero por el lado de 16 de septiembre, queda una tequileria, llena siempre de holgazanes y perdularios, lugar escogido por anticuarios para sus diarias tertulias (Arizpe 1988 p.p 217 218).

Las Columnas

Ubicado en la esquina de Portal de Agustinos, hacia el vértice del angulo recto formado por Portal de las Flores, donde antes de medio dia se servia un free lunch tan abundante como excitativo de la sed.(B. Ceballos 2006 p. 154).

Jockey Club

Aristocrático bar que se ubico en la casa de los azulejos (hoy Samborns) (B. Ceballos 2006 p. 172).

Casino Nacional

Ubicado en esquina 2ª de San Francisco y callejón del Espíritu Santo, lo formaban en su mayoría políticos, abogados y militares de alta categoría, para ser admitido se necesitaba ser presentado por dos socios.(B. Ceballos 2006 p. 172).

El rio Duero.

Era una cantina estratégicamente situada atrás de Palacio Nacional en la esquina de Correo Mayor y Moneda y tenía entre su clientela a profesores y alumnos de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y a los de la Academia de San Carlos. Frente a este antiguo abrevadero mirando hacia la calle de Moneda, entre Correo Mayor y Academia, se observa unas placas del INBA que dan cuenta del sitio en donde estuvo instalado el Taller Gráfico de José Guadalupe Posada. (Ver plano 2)

El Nivel

Estuvo en la calle de Moneda no. 2 en un lugar histórico ya que ese lugar fue aposento de la primera instalación de la Real y Pontificia Universidad de México. Se le denominó “El Nivel” en honor al Monumento en honor a Enrico Martínez servía para indicar el nivel alcanzado a diario por las aguas del Lago de Texcoco antaño para prevenir inundaciones y tomar precauciones. Antes miraba hacia la cantina y posteriormente fue cambiado enfrente al edificio del Nacional Monte de Piedad.

Es sabido que fue la cantina más antigua de la ciudad por haber funcionado dando de beber al sediento de 1872 hasta 2007, y es sabido que ahí en no pocas veces se impartieron clases, principalmente por maestros de la Academia de San Carlos y de la ENAH. Este recinto, hoy tristemente cerrado por infortunadas razones, ingresa a una larga lista de inmuebles de tradición cultural, artística y etílica dolorosamente desparecidos (Ver plano 2).

Cervecería Kloster

Se encontraba en un sitio verdaderamente underground de la calle de Cuba casi esquina con Bolívar(hoy Allende) murió por iniciativa propia.

Gallos Centenario.

Otrora ubicado en República de Cuba 79 era un hermoso edificio de estilo neo-barroco que se distinguía por que al llegar se ofrecía y se disfrutaba de una margarita cortesía de la casa. Su carta de platillos era rica y variada y el tequila era lo común de encontrar y pedir ahí. Fue famoso además por ser parte de su clientela Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán, Fernando de Fuentes, Emilio "el Indio" Fernández. El nombre-ícono de Gallos Centenario estaba en los muros, o en las cercanías de la barra y sus contrastes de madera vieja el gallo viril y el gallo protector, grácil y poderoso al mismo tiempo (ver plano 3).

La Valenciana.

Antro decimonónico localizado en Luis González Obregón y Brasil, sito en donde se inspiró el poema “Tuércele el Cuello al Cisne y en donde se filmó el video clip de Enrique Bunbury y los Héroes del Silencio (“Infinito”) (ver plano 3).

El Submarino.

Originalmente ocupó la esquina de Donceles y Chile y antes de su fallecimiento estuvo sobre la Bolívar, entre Donceles y Tacuba aun en la década de los años ochentas. Una foto de cuando Francisco Ignacio Madero iba a prestar juramento como Presidente en 1911, da fe de la estancia de esa cantina al tomar la foto al presidente electo bajando de su carro pero con el fondo de la cantina referida

Entre sus anécdotas se contabas que un cantinero de nombre Reynaldo inventó en 1928, una bebida compuesta con tequila y cerveza y le llamó el submarino, que es el universalmente conocido caballito de tequila sumergido boca abajo dentro de un tarro de cerveza. Con los vaivenes del tarro, el caballito (copa especial para el tequila) deja escapar el tequila que se mezcla con la cerveza obteniendo un combinado típico y sabroso digno de mencionarse en la historia de las cantinas de México (ver plano 3).

Tequilera de Manrique

Cantina decimonónica establecida en la calle de República de Chile entre Donceles y Tacuba, fue muy famosa por su caldo de camarón como botana, una anécdota interesante de lo ahí ocurrido es contada por Armando Jiménez y reza así: ''Sabiendo que la bebida preferida de José Alfredo era el tequila -prosigue Armando Jiménez-, lo llevé a conocer la antigua tequilería de Manrique, ahí lo presenté con el dueño y le conté varias cosas.

Tomé varios caballitos de tequila y, como dicen los toreros, aproveché un momento para hacer una graciosa huida pues, desgraciadamente, José Alfredo se excedía siempre en la bebida y al final yo terminaba cargando los 80 kilos que pesaba para llevarlo a su casa. Entonces, lo acompañaba a estos sitios, platicaba con él, me tomaba una cerveza o un refresco y él tequila tras tequila. Siempre acabamos en lo mismo, por eso ahí lo dejaba a su suerte".

La Noche buena

Frente por frente de la Reforma por la calle de coliseo existía esta cantina, en la esquina del ahora banco de Londres y México, sus constantes eran los toreros o los cómicos del teatro principal.(Arizpe 1988 p.p 217 218).

Los tranvías

16 de septiembre y San Juan de Letran cantina que linda pas con lo plebeyo que con lo distinguido; y del mismo jaez vulgar era la que tenía frontera, esquina de la 1ª de la independencia con San Juan de Letrán, llena de bullicio urbano. (Arizpe 1988 pág. 218).

 

El MesóndelCastellano”.

Sito en Bolívar casi esquina con Uruguay, con un excelente servicio, muy buena botana-comida y con un interesante mural donde se intentó unificar plásticamente a España a través de la vestimenta femenina regional, lugar de alta incidencia del gremio de antropólogos.

Cabaret
La Rata Muerta

Había un cabaret con el mismo nombre nada más que esté estaba ubicado cerca del templo de Regina Coelli y del teatro de las viscainas (antes llamado Apolo).

Le RatMort (La rata muerta)

Gilberto Jiménez escribió en su columna del Universal de 1989 sobre esta cantina que tuvo varias transformaciones decía: que Ruiz Cortines, Agustín Lara y el cura del Templo Iban a “La rata muerta” primero se llamo “El 1” por estar ubicado en ese número del callejón de Jiménez, al año le cambio el rotulo por el de “Las sirenas” de 1939 a 1941 le llama “Le RatMort” , finalmente en 1941 castellanizo el letrero “La rata Muerta”.

El África

Se localizaba en la calle de Las Cruces casi esquina con Carranza, lugar del bienestar de los trabajadores de la Suprema Corte de Justicia y lugares aledaños, de las mejores cocinas.

La ciudad de los espejos.

Antes localizada en Pino Suárez y Mesones de interesantes murales y variados espejos, lugar idóneo para lograr intimidad con la amiga invitada y la grata compañía de los amigos poco propensos a escuchar mucho ruido

Bar el Establo

Estuvo en los bajos del Hotel Regis, en donde en épocas del virreinato estuvo la antigua cárcel de la Acordada. Fue uno de los locales de Baco que se colapsó por el terremoto de 1985. Sitio encantador con atentas vaqueritas-meseras que hacían la delicia de los parroquianos.

La América.

Localizada en los bajos del edificio existente todavía en la Avenida Juárez, junto al Callejón de Coajomulco, llamado después José María Marroquí, hoy desaparecido ese tramo. Se decía que “Nunca se encontraba cerrada, abierta estaba a perpetuidad, tanto de día como de noche. Era una lámpara siempre encendida en holocausto a Baco y a Venus”.

En esa época, después de la medianoche: “Todas las mesillas se hallaban ocupadas, bien o por parejas formadas de una mujer “conocida” con su “mantenido”, bien por reuniones de amigos que discutían manoteando y bebiendo cerveza de Toluca —que entonces era la de mejor demanda— o bien ajenjo “carabinier”, coñac o kummel o chartreuse o mallorquino anisado o “tequilorum” plebeyo y atosigante, que caía en los resecados goznales de los bebedores como derretido vidrio.

Entre sus asiduos asistentes estaban el joven Miguel Lerdo de Tejada, popular pianista y entre los militares el General Sóstenes Rocha, un general con gran capacidad etílica de aguante, el General Sebastián Villarreal, entre los literatos Alberto Ituarte, José Juan Tablada y Julio Rúelas, Amado Nervo.(Ceballos, 2006).

Cabaret Marroquí

Derrumbado por el sismo de 1985

La ametralladora.

Localizada en la esquina de las calles de Dolores y Artículo 123, sufrió daños en el terremoto de 1985 y fue demolida.

La india bonita.

En República de Venezuela y El Carmen, que cerró sus puertas en 1986.

El Goya.

Se ubicaba en la calle de El Carmen, fue muy famosa por las repletas “tongoleles”, grandes y gruesas copas para beber cerveza también lo fue por estar en las cercanías del cine Goya, que es el génesis de la porra universitaria.Se cuenta que en la primera mitad de los años 40’s un alumno de la preparatoria apodado “Palillo” se las ingeniaba para negociar con los encargados de los cines aledaños a la Preparatoria el acceso de algunos estudiantes que preferían este entretenimiento a las cátedras escolares. Los cines en cuestión eran el Río, el Venus y el más cercano a la preparatoria, el Goya. Cuando los alumnos buscaban irse de “pinta” al cine, gritaban ¡GOYA!.Fue así que surgió la porra universitaria.

Bar de la señora Faucon.

En Cinco de Mayo donde Salvador Díaz Mirón solía concurrir.

Esta breve síntesis da fe de ese patrimonio cultural perdido que lo es sin duda algunas cantinas y bares del centro Histórico de la Ciudad de México.


 

Imagen de un grupo de personas y el dependiente frente a la cantina que ostenta el curioso nombre en latín de “¿Quo Vadis?” (¿a dónde vas?) hacia 1920. Esta cantina, que en el nombre evoca aquella antigua frase de la tradición cristiana y de la novela del polaco Henryk Sienkiewicz de 1896, se encontraba en la 1ª. Calle de San Felipe Neri no. 25, antes calle del Puente Quebrado, que en la actualidad correspondería al no. 26 de República del Salvador. La referencia en la imagen actual nos la da el balcón y su herrería.

Imagen en Google Maps: http://bit.ly/wvnzaA

Foto: Archivo Casasola, INAH-SINAFO


Enclavada en el barrio de San Antonio Tomatlán se encontraba esta vieja cantina que llevaba por nombre “La Roca de Oro”, ubicada en la esquina que forman las calles de Alarcón y Bravo. Actualmente ya no existe; la casa de junto es la que nos ubica sobre el lugar que ocupó este establecimiento que aquí aparece. Ca. 1930.

Imagen Google Maps: http://bit.ly/zrsiUk

Foto: Archivo Casasola, INAH-SINAFO


Antigua imagen que muestra a una persona de condición humilde vertiendo pulque desde una barrica hacia una castaña directamente de la carreta. La calle, es una empedrada Arcos de Belém hacia 1910, al fondo, la iglesia de Ntra. Sra. de Belém popularmente conocida como “Las Merceditas”. A la derecha, un establo.

Imagen actual de Google Maps: http://bit.ly/wnshaE

Foto: Archivo Casasola, INAH-SINAFO


 

Imagen de principios del siglo XX de la antigua pulquería “La Risa”. Con más de 100 años de existencia, tal vez sea la última que de esos tiempos persiste hasta nuestros días. Se ubica en la esquina que forman las calles de Mesones y Callejón de Mesones en el Centro Histórico.


La desaparecida pulquería “Me estoy riendo”, una tortillería y una miscelánea donde aparece la cartelera del cine Centenario de Coyoacán, en una imagen cercana a 1937; todo esto en las inmediaciones del antiguo pueblo de San Diego Churubusco. Este expendio de pulque estaba en ese tiempo muy lejos de la ciudad, aproximadamente en el cruce de la llamada Calzada de México a Tlalpan, hoy Calzada de Tlalpan, y el Callejón de Mila; hacia atrás, donde ya no se ve nada más, se fraccionaría posteriormente la colonia Country Club.

En este caso, por encontrarse en una vía importante de acceso a la ciudad, aplicaría una de las frases que se leían en la fachada de “La Jícara de Oro” que decía: “Detente caminante, un tornillo y adelante”.

El sitio actual aproximado en Google Maps: http://bit.ly/JNbxuw


"Como la ves desde hay (sic)" Archivo Casasola


 

Don Juan Tenorio en el panteón se ubicaba frente al panteón Dolores

Archivo Casasola


"El Campeonato"Se ubicaba sobre Calz. San Antonio Abad.

https://www.facebook.com/photo.php?fbid=194808320541196&set=a.188193751202653.39606.187533597935335&type=3&theater


"El Iman"

En esta imagen podemos observar los típicos murales que solían decorar las paredes de las pulquerías de antaño, pero que fueron prohibidos por considerar que sus llamativos colores e imágenes incitaban a los pobladores a degustar más pulque del acostumbrado.

Foto: Internet.


Imagen de ca. 1930 que muestra el Salón Cantina "La Perla de Mina", que se ubicaba en la esquina que forman las calles de Mina y 3er. Callejón de San Juan de Dios. Se pueden ver carteleras del cercano Teatro Virginia Fábregas sobre sus muros. El edificio ha desaparecido pero el que se ve a la izquierda en la imagen aún existe.

Esta es la imagen actual : http://bit.ly/nnP1kc

Foto: Archivo Casasola, INAH-SINAFO


 

Foto de la Cantina y Reposteria "EL GALLO DE ORO" en la esquina de Bolivar y Venustiano Carranza. Nos gustó la foto por la extraña combinación de giro comercial que hay entre una cantina y una reposteria. Seguramente eran buenos los pasteles envinados. Al fondo se ve el Reloj Otomano. Fondo Casasola 30´s.


Imagen de la cantina "La Paloma" en el Portal de Castelazo en la colonia Guerrero en 1925. Las casas que se alcanzan a ver en la esquina derecha entre los arcos del desaparecido portal aún existen en estado ruinoso sobre la calle de Degollado.

El mismo lugar actualmente: http://bit.ly/sdEFio

Foto: Colección Particular.


La 5ª. Calle de Correo Mayor y Uruguay, lugar en donde estuvo el expendio de vinos y licores “La Garantía” que vemos en esta imagen de hacia 1927. Actualmente sólo sigue presente el bullicio de la gente, el edificio y el giro comercial son otros.

Imagen actual de Google maps: http://bit.ly/u8PNP8

Foto: Archivo Casasola, INAH-SINAFO


Cantina Salón-Restaurant “La Europea” que se ubicaba en la esquina formada por las calles Del Carmen y San Ildefonso hacia 1925. Llaman la atención el anuncio del habanero “Pizá” en la pared, las carteleras y el letrero de “café de siesta” en las entradas. Nuevamente se observa la vida cotidiana de la ciudad en ese tiempo a través de las personas que aparecen en la gráfica. Posteriormente la cantina llevó el nombre de "El Cairo" cerrando no hace mucho para después adaptar el edificio como plaza comercial.

Imagen Google Maps: http://bit.ly/zcZVA4

Foto: Archivo Casasola, INAH-SINAFO


Referencias

Ceballos, C. B. (2006). Panorama   Mexicano 1890 - 1910. Mexico: Universidad Nacional Autonóma de México.

Ianni, O. (1999). La era del globalismo.   Sao Paulo.

Salazar, J. (2006). La Ciudad como Texto.   Mexico: Universidad Autronoma de Nuevo Leon.

 


[1] Marshall Berman. Todo lo solido se desvanece en el aire, la experiencia de la modernidad, España Siglo XXI 1988.

[2]Walter Benjamín. “Poesía y Capitalismo” iluminaciones II Madrid: Taurus 1972, pp 171 190.

[3]Gonzalo Celorio. “Retiemble en sus centros la tierra”, Tusquets Editores, 1999.

[4]Monsevais Rituales del caos

[5] Aproximadamente 150 litros

[6] De Valle Arizpe Artemio Calle vieja y calle nueva México Colección Distrito Federal 1988 pag. 215

[7] B. Ceballos Ciro. Panorama Mexicano 1890 – 1910 (memorias) México editorial UNAM 2006

[8] Hotel Comonfort 5 de Mayo (2ª a o.168) Señora M. de Carmona (almanaque Bouret año 1897, p. 303)

[9] Portal de Mercaderes, circundaba la plaza Mayor. Se iniciaba en Plateros, hoy Francisco I Madero, y terminaba al formar esquina con el Portal de los Agustinos.

[10] Puente de San Francisco frente al callejón de López, hoy avenida Juarez frente a la calle de López, espacio que ocupan actualmente las jardineras del Palacio de Bellas Artes.

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