El Poema De Sabines

Por Dulce Velázquez Vera

La luna

Por Jaime Sabines
Antología poética Jaime Sabines
México, 2005

La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.

Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que nadie lo sepa
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.

Entonces llegó el día tan esperado, los hombres por fin alunizaron; bajaron de la nave con una gran carga de emociones indescriptibles, no sabían por dónde iniciar, habían memorizado aquel hermoso poema, que había sido motivo importante para llevarlos hasta la Luna, y es que cuando se ama tanto, la Tierra no tiene fronteras, y si el remedio estaba en el espacio, hasta allá llegarían, cada uno por sus diferentes motivos.

El hombre uno, cargaba con él un recipiente para regresar con un jarabe de Luna que sólo se podría extraer del Oceanus Procellarum, temía estar intoxicado de filosofía, inspirado en una bella mujer, sin rostro aún y que únicamente existía en su imaginación, pero el poema también decía: “Un pedazo de luna en el bolsillo es mejor amuleto que la pata de conejo: sirve para encontrar a quien se ama, para ser rico sin que lo sepa nadie y para alejar a los médicos y las clínicas”, por lo tanto después de su vista al Mar tendría que dirigirse a los Montes Carpatus por el trozo de Luna que serviría de amuleto.

El hombre dos, tenía como hijo un chiquillo latoso que brincaba todas las noches sin querer dormir, siendo la alegría de aquel hombre y de una anciana de cabellos color de luna, que a pesar de estar muy enferma, mostraba una fortaleza impresionante y se hacía cargo de aquel par de hombres, estas circunstancias fueron la que lo llevaron hasta el sitio donde se encontraba, pues la parte que él había memorizado señalaba: la luna… “Se puede dar de postre a los niños cuando no se han dormido, y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos ayudan a bien morir”, esas palabras de aquél poema lo llenaban de ilusión para ayudar cuando se necesitara a los seres que tanto amaba. El ingrediente para el postre debía obtenerlo del Mare Nubium, y las gotas para su madre las obtendría a unos metros de distancia en el Mare Imbrium.

Por último el hombre tres, se caracterizaba por ser un necio soñador, tanto que la gente pensaba que estaba loco, los encargados de la misión espacial habían dudado en elegirlo, pues en alguna de las pruebas comentó que quería casarse con alguna habitante de la Luna una vez que estuviera allá, y que sólo vendría cada menguante a algún lugar del Oriente para visitar a su hermano que era un prisionero de guerra y estaba condenado a muerte; además de ser la única persona que tenía como familia en la Tierra, su hermano de carácter crudo y realista, fue el primero en decirle que estaba loco; y este hombre tres ahora cuando pisó la luna, en su mente escuchó el poema: “Pon una hoja tierna de la luna, debajo de tu almohada  y mirarás lo que quieras ver … dale la llave de la luna a los presos y a los desencantados. Para los condenados a muerte  y para los condenados a vida  no hay mejor estimulante que la luna  en dosis precisas y controladas”, este hombre tendría que hacer una expedición completa a la luna para obtener la cura de todo lo que deseaba.

Desde aquella misión, en cada plenilunio se realizan expediciones al hermoso satélite, y en los interlunios los hombres descansan y esperan que el reflejo circular de luz vuelva a señalarles que el astro está listo para recibirlos nuevamente y así puedan traer felicidad y esperanza a los seres de la Tierra, para ayudarles a cumplir sus anhelos, hacerlos más humanos y así puedan seguir soñando.

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