DÍA DE MUERTOS EN XOCHITLA

Por Ivonne Perea Saavedra y José Manuel Chino Cisnero

Fotos: José Manuel Chino Cisneros

 

El camino de veladoras anunciaba la entrada a una gran celebración, el aroma y el color de las flores resaltaba y alegraba la llegada, tanto de vivos como de muertos. Un mundo de catrinas y calaveras convivió dentro del parque: jolgorio, risas y folklore se mesclaron en medio de aromas de flores e incienso; el Festival de Noche de Muertos de Xochitla daba la bienvenida.

Al norte de la ciudad, en aquel paraje desolado de tránsito saturado, inseguridad, moles industriales, lleno de grises; se encuentra un oasis natural, pulmón que abrió sus puertas a miles de visitantes para celebrar una de las tradiciones más llamativas de México: día de muertos.

Las actividades fueron diversas: visita por un panteón, la leyenda de la llorona, que pudimos presenciar en el lago del parque, pinta-caritas (cientos, quizás miles de catrinas y catrines paseando por el parque) rituales prehispánicos y la atracción principal: la representación del juego de pelota.

 

El juego de pelota en Xochitla

El inicio del ritual llegó cuando el sol empezó a esconderse y permitió que la luna diera sus primeros atisbos de luz; las gradas repletas, tanto de vivos como de muertos, expectantes, ansiosos y emocionados a la espera de esta representación: la más importante del festival de Día de Muertos de Xochitla. El público anhelaba el enfrentamiento entre la vida y la muerte, la luz y la obscuridad, el día y la noche, el bien y el mal que prometía emoción y renovación, espiritual y carnal. Los jugadores representan a los planetas y se juegan la vida contra los representantes del mictlán; la pelota,  símbolo del sol, pasea por la cancha con su calor y con su vida, esperando fecundar a la tierra, atravesar el aro, que representa a la tierra y así, establecer  una relación sol y tierra para garantizar el alimento, la vivienda, la vestimenta y todos los presentes que la madre tierra, junto con el universo, tienen para el hombre; la cancha, sinónimo de la vía láctea, es testigo del enfrentamiento entre estos jugadores que arrancan gritos de emoción entre el público que, con cada golpe, saborea los frutos de esta relación.

Esta cosmovisión es lo que representa la representación del juego de pelota en Xochitla, explicó en entrevista para REVISTA LATENTE el Ing. David Rodríguez Arcos, representante del Centro de Tradición Antigua Huehuetl Tlahtolli S.C., responsables de mantener este ritual majestuoso con vida,  con 15 años de hacerlo y en su quinto haciéndolo para el Festival de Día de Muertos de dicho parque.

De acuerdo a información dada  por el Ing. David en entrevista, el juego de pelota se sigue practicando en varias zonas y hay muchos tipos: de brazo, de cadera. “El juego que practicamos es influencia del juego de los aztecas. Se le puede pegar con cuádriceps, con cadera, con el brazo, con los hombros y con la rodilla” dijo para REVISTA LATENTE.

“Generalmente se jugaba con la cadera porque la parte central del cuerpo es el ombligo, el juego de pelota es dualidad: hacia arriba somos aéreos, hacia abajo somos terrestres. Somos materia, carne; pero también somos espíritu. Por eso el juego de pelota es una dualidad: lo material con lo espiritual; lo terrestre con lo aéreo; el bien con el mal; la vida, la muerte; la luz con la obscuridad; lo masculino, lo femenino.”

A diferencia del futbol (deporte del cual se jactan los ingleses de ser los precursores), que es el más famoso del mundo; en dichos del Ing. David, también es símbolo de los mayores invasores: “…llegaban a un lugar, decapitaban al representante, vendaban la cabeza y la pateaban en plan de burla y mofa; ese es el inicio del futbol.” Pero en el juego de pelota se tiene toda una filosofía y una cosmovisión. Si bien en Teotihuacán no se han encontrado las canchas, si algunos marcadores y aros y además hay muchas otras que se han hallado: en Cantón y en Tula.

“Los representantes y participantes del juego de pelota que lo practicamos actualmente, en la mayoría somos de Teotihuacán y Tecámac, lo hacemos desde hace 15 años y el grupo se integra por Ingenieros, abogados, profesores, personal del ejército. En Xochitla llevamos 5 años que representamos este ritual, gustosamente con ellos que tienen una visión y un corazón  muy mexicanista. Y no sólo representarlo, sino crear conciencia y gusto a la gente por la tradición de nuestros ancestros”.

La mayor motivación para los integrantes del centro Huehuetl Tlahtolli S.C. se explica de la siguiente manera: “El juego de pelota es una representación diaria de la vida y la muerte, tú puedes estar en una línea, estar del lado de la vida haciendo cosas buenas, interesantes, que valgan la pena; pero también puedes pasarte del otro lado, de la maldad. Esa lucha la tenemos a diario: la luz y la obscuridad; esta representación es para lo bueno.”

Si bien parque Xochitla conmemoró el día de muertos con este festival, a lo largo del año se pueden disfrutar de diferentes eventos, desde una caminata por sus jardines disfrutando la naturaleza, hasta juegos y actividades diversas: un fin de semana familiar, un día de campo, festejar un cumpleaños, acampar, etc.

 

 

Cedes:

Parque ecológico Xochitla

Carretera Circunvalación s/n

Tepotzotlán, México, C.P. 54600

Tel.: 5899 6600, Fax.: 5899 6611

http://www.xochitla.org.mx

Centro de Tradición Antigua Huehuetl Tlahtolli S.C.

Av. Tlajinga No. 13 Col. Ejidos de San Sebastian, Xolalpa, San Bartolo Ameyalco, Estado de México. México.

http://pelota-prehispanica.com.mx/

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