Freedom sounds

Una nota en agua

¿Alguna vez haz sentido que todo tu esqueleto urge, arde y rompe tu piel abrazado por unas intensas ganas de bailar; como si el espíritu, cansado del confinamiento al que tu materia lo condena, decidiera mover sus pies y hacer resonar universos como percusiones, a través de olas de transpiración y sombras tambaleándose?

Ojos cerrados, brazos moviéndose de un lado a otro y pasos repetitivos pero consistentes son los que reinan en la pista cuando el Ska se adueña de la ciudad. Sol o luna no importan, sólo una catarsis de baile sublime que coquetea tanto con el jazz como con el reggae. Con lo complejo igual que con lo simple. Con el pueblo, siempre con el pueblo.

Para mí no hay duda. De no ser por el Ska hoy no sería el melómano que soy, y quizá mi adolescencia tampoco hubiera sido tan ridículamente divertida. Y es que todos alguna vez no sentimos lejos de todo problema cuando decidimos sumergirnos en los ritmos sensuales y apasionados que nos regala el Ska.

Instrumentos de aire como elefantes que cantan al sol, guitarreos repetitivos que parecen obligarnos a seguirles el paso, percusiones como golpeteos de un corazón agitado, jazz para los incultos, los marginados, los esclavos, los que tienen sueños, los que sólo necesitan un buen pretexto para bailar, sonreír y relajarse.

¡Pero basta de tanta absurda habladuría! No he decidido hablar del Ska, sólo para recordar viejos tiempos menos preocupados y más felices (quizá), he decidido hablar del Ska nada más y nada menos que por el Reggae Live Fest 2015 que se celebrará el 13 de junio en Ciudad Deportiva.

En algún tiempo, como ya bosquejé en anteriores párrafos, yo fui un verdadero fan del Ska, así como del reggae. No había nada que disfrutara más, que ir a bailar a un toquín de a grapa, aun se tratara del Ska fusión que tanto detestan los puristas del Ska.

Obviamente, como todo chico sin previo conocimiento del género, mi primer enamoramiento con este género, fue a través de bandas como Panteón Rococó, La Maldita Vecindad, La Maskatesta, La tremenda Korte, Salón Victoria y todo ese ejército de bandas mexicanas que tanto cantamos en la edad de la punzada. No fue sino hasta algo después que conocí a los grandes exponentes del Ska de la primera y segunda ola. Exponentes como The Toasters, The Specials, The Madness, Laurel Aitken, Prince Buster, Byron Lee and the dragonaires y otras.

No me declaro un gran conocedor del género pues debido a su tradición tiene una gran variedad de nombres de los que he de conocer apenas una quinta parte, o menos. Sin embargo sí me declaro un admirador y eterno amante de su ritmo y sabrosura.

Por todo esto, y por todo lo que jamás podré decir, es que, en esta ocasión he decidido dedicar mi columna a The Skatalites. Una de esas bandas que milita en el Ska desde hace ya unas décadas (The Skatalites se mantienen en actividad desde 1964) y que lo hace de manera estupenda. Su origen es jamaiquino y sin temor alguno me atrevo a decir que es gracias a eso que han logrado conservar con tanta fidelidad el sabor tan característico del género. Es por esto que no puedo perder la oportunidad de recomendarlos, y por qué no, de invitar todos los amantes del Ska a asistir al festival para escuchar a los gigantes resonar sus trompetas y saxos en vivo, sus percusiones y ese guitarreo festivo que a todos nos libera.

The Skatalites, Ska en estado puro y fredoom sounds de Jamaica para el mundo. 

Gente en la conversación

  • Invitado - Ruth

    Se ve bien y lo mejor es que es barato
    no que las bandas de otros eventos cobran hasta por respirar

  • Invitado - Xhell

    Ese dia el metro estaba hasta su madre de gente vistosa y cuando pase frente al foro me acorde de este texto
    Ya en la tarde fui con un primo
    Estuvo pocamadre