Gracias Nach

Una nota en agua

 

Por primera vez me enfrento a un reto tan grande como lo es describir mi experiencia estética ante la música. Peor aún. Me enfrento ante el reto de elegir quién o qué banda es digna de mi primer texto literario dedicado a algo tan trascendente en mi vida. ¿Será una banda de post punk?, ¿rock clásico?, ¿punk?, ¿rap?

Para los melómanos como yo será fácil comprender el dilema. Los demás podrán tachar este texto de deliberadamente hiperbólico, o innecesariamente sublimado. Cómo sea. No quiero darle mil vueltas al asunto para hablarles de mi veredicto final y las razones que me llevaron a él. Pero he de advertirles que lo que fue pensado como una reseña musical, podría convertirse en un pequeño relato.

Hace más o menos un mes, un miembro de la revista me contacto por medio de un ser querido en común, para invitarme a participar de ella (la revista) con un comentario musical que sería escrito periódicamente.

En un desgraciado juego de suertes, justo en ese momento yo transitaba por uno de esos lapsos de depresión autodiagnosticada, que bien podría catalogarse como los vergonzosos rezagos de la adolescencia. Muy comunes en nuestra generación despersonalizada y bombardeada por el mercado, y su descarada promesa de modernidad y abundancia. Nada de contenido.

Como es de esperarse, me entusiasmó el proyecto, al final de cuentas se trataba de algo que siempre me anima y me pone de buen humor. Pero por desgracia, esta vez nada me levantaba, y, como es de esperarse, aplacé el tiempo de escribir el comentario. Depresión, maldita depresión.

Pero sorpresa. El 3 de marzo de este mismo año, el rapero de Alicante, Nach, sacó a la venta su más reciente disco “A través de mí”. Por supuesto yo ya lo había oído, pero fue más bien hoy en la mañana que me senté a escucharlo y volví a sentir ese simbólico abrazo que sentí por vez primera cuando escuché “Un día en Suburbia” mientras cursaba la secundaria.

El primer rapero que oí, estaba de nuevo ahí regalando sus letras de aliento en un momento difícil de mi vida. A corazón abierto quiero pensar. Como es costumbre, con letras bien trabajadas y beats de lo más emotivos, Nach nos demuestra que es posible mantenerse en una línea que se inclina más por el rap consciente que por el rap gangsta o el rap valemadrista, y entregar algo que suena bien, y que es capaz de levantar de sus depresiones a los pesimistas como yo.

Pero bueno, será mejor que ustedes mismos sean jueces. Y créanme, si están deprimidos y les gusta el rap, este disco es una opción. Fresco y melancólico como los perros que amamos la música.

Gracias Nach. 

 

 

 

 

Gente en la conversación

  • Invitado - Artemis

    Ser lectora de la revista y estar al pendiente de cada actualización sin duda a veces me hace entrar en controversia, no soy de las personas que elijan rap como música de diario, sin embargo tu artículo me puso como reto hacer a un lado el genero y escuchar las letras, creo que me llevo un enfoque diferente a lo que pensaba, la música es sin duda el lenguaje de felices y desgraciados, las palabras adecuadas con la melodía indicada sin duda siempre alimentan sea cual sea el momento por el cual estemos atravesando y cuando nos identificamos con alguna canción sin duda sentimos empatía