Donde duele inspira

Una nota en agua

Hace algunos meses ya que empecé a escribir para ustedes, y estoy realmente contento con lo que ha sucedido al respecto; con todo y el dolor que nos ha provocado la pérdida de grandes músicos bluseros, perros rabiosos. Me pareció importante decir, en esta ocasión, cuanto me alivia sentarme frente al computador y escribir sobre una de las cosas que mas amo en el mundo, para gente que quizá lo ame igual. Por eso, hoy decidí escribir sobre Rafael Lechowski, ya que hace algún tiempo, uno de mis lectores me pidió hablar sobre él.

Sin embargo, el pasado 16 de junio, se festejó un cumpleaños más de 2pac, y  no quiero dejar pasar inadvertida la fecha.

Para quien conoce a ambos artistas (Lechowski y 2pac) concordarán en que mantienen un vínculo, a pesar de los diferentes estilos e idiomas. Su conexión es el Rap. Así que de alguna manera, esta vez hablaré sobre rap y dos de sus exponentes más sobresalientes, aunque me temo, debo ser breve y aterrizar mis ideas. Por esto me enfocare más en Lechowski, y me limitare a mandar felicitaciones y rememorar a uno de los primeros mc’s en llevar el rap más allá de los barrios y la violencia. Lo llevó hasta los límites de la conciencia humana. O al menos, hasta donde él pudo vislumbrar que un cambio era necesario.

Un mensaje claro no sólo contra del racismo, sino contra del machismo también (“Keep Ya Head Up” por ejemplo). Sin duda alguna un héroe de la rima al cual valorar, que tuvo un lamentable final. Feliz cumpleaños 2pac donde quiera que estés.

Y ahora sí, hay que hablar de Lechowski, que es otro de esos personajes haciendo historia en el Rap. 

Lechowski es polaco. Comenzó en el rap desde pequeño. Se dice, que desde los 14 años ya grababa temas, y eso por sí mismo es bastante interesante. Aunque para los que nacieron mc’s, no hay otro camino que no sea rimar, y entonces más que interesante, es necesario hacer rap desde siempre. Eso no le quita meritos, para nada.

He de decir que no hace mucho que conozco su obra, sin embargo, la valoro bastante en cuanto de rap se trata. Y es que después de “Donde duele inspira” (2007) cambió completamente el giro. No importa de qué se hable. Ya sea de la música o del contenido. Lechowski lo cambió.

Me refiero a este álbum en particular porque en lo personal es mi favorito, sin embargo no hay que desacreditar su trabajo con los “Flowklorikos”. Ya sea que hablemos de su maqueta “In extremis” (2001), o de “Zerdos y diamantes” (2002). Ambos resultan realmente interesantes, pero no me dejarán mentir en cuanto a “Donde duele inspira”. Y es que si el rap madura con los años, Lechowski es un gran ejemplo.

Pero, como iba diciendo: considero que el personaje cambió el giro del rap, y para sustentarlo (pues no me permitiré hablar entre sombras) completaré mi opinión.

Para los que escuchen rap con regularidad, no objetarán, quizá, si les digo que el rap tiene harta herencia de la poesía. La rima, el ritmo, el sentido de las letras. Además todo responde a las mismas necesidades a las que responde la poesía. Y para adelantarme a lo que pudiesen decir los escépticos de mi conjetura, diré que estoy plenamente consciente de la vigencia que tiene en nuestros días la poesía rimada, sin embargo, negar su existencia sería atrasarnos años de teoría del  arte. Y eso es algo que nadie quiere.

Pues bien, hasta un poco antes de “Donde duele inspira” el rap parecía estar buscando nuevas direcciones donde bifurcar sus largas ramas. Menos límites y más intención parecían ser la urgencia. Como una sed que asesina a un árbol cansado de dar los mismos frutos. 

Y es que desde hace tiempo que la poesía parece romper y romper horizontes, mientras que el rap se estanca en los mismos beats Gangsta, y en las mismas historias de maleantes que vivieron la calle hasta sus extremos.

Ya desde hace algún tiempo parecía que estallaría la olla exprés. Que las historias de delincuencia, violencia, dinero, drogas y misoginia saldrían disparadas hacia alguna dirección desconocida del extrarradio, para dar paso a un nuevo engendro del gran sauce rap. Uno que apuesta a la introspección y los sentimientos, a las ideas más o menos filosóficas, o existenciales, a los juegos del lenguaje. Como que se redescubre el logos y los tropos para la música de calle, para los marginados y los malparados. Como que una luz más intelectual brillase entre el beat y la rima.

Y es que ser menos calle no siempre significa ser menos real. O también, ser calle no siempre significa amarrarse a ella como si fuese lo único que hay que escuchar en el mundo. Como atarse una soga al cuello, porque el sufrimiento callejero es lo único que tenemos, y no queremos dejar de ser: tontos perros de pelea, inconsciente carne de cañón.

 Que no se me mal interprete pues yo soy de aquellos que sigue disfrutando de escuchar a Cypress Hill, Delinquent habits, o Control Machete, pero mis oídos también urgen de viajes a la interioridad, al dolor y la nostalgia (este tema ya empieza a parecer mi eterna primavera).

No diré que Lechowski fue el primero en tocar estos temas dentro del rap porque sería una tontería, pero sí creo que fue uno de los primeros en tocarlos de una manera tan compleja, y tan acercada a la poesía no sólo por la métrica, si no por el contenido, por la música. Sin duda uno de los roces más extraordinarios con la poesía más vigente, y por supuesto más necesaria en estos tiempos de caos y de guerra interna.

Ahora en lo que respecta a la música, sobran cosas que decir. Es en este punto  donde llegamos a otra de sus más geniales innovaciones: rap y jazz besándose en un callejón de dolor y nostalgia (pareciera perfecto).  Sin duda, el toque más sobresaliente de “Donde duele inspira”,  pues como ya había dicho antes, no es el primero en tocar temas introspectivos, también tenemos a Nach, a Vito, a Kase O, y un ejército creciente de raperos espiritualizados, pero es ese jazz de fondo, esa voz triste, ese andar despacio y despreocupado sobre las líneas que se derraman en el micrófono, lo que hace al dolor tan tangible, lo que realmente nos hace extasiarnos y no vacilar, lo que te tira al abismo.

Sin duda algo extraordinario que justo en este momento no sabría cómo definir, así que es mejor que ustedes mismos lo escuchen y se hundan en baldíos y vecindarios tristes, en nostalgias tontas y lágrimas inservibles, en ambientes bohemios y noches de humo. En jazz con rap.

Pero bueno, parece que por esta ocasión ya he escrito bastante, y no quiero aburrirlos, les mando abrazos y les recomiendo mucho escuchar al joven triste del rap: RAFAEL LECHOWSKI, en especial (como ya he mencionado) “Donde duele inspira”, y por supuesto no se olviden de 2pac. Buena música, y hasta la próxima. 

Gente en la conversación

  • Excelente.
    Rayden, podría ser otro de los raperos que se atreve a tocar temas más introspectivos.
    Buen texto y gracias por atender a mis pedidos :D