The Walking Dead, La Serie Zombie

Por José Manuel Chino

Fotos: © 2015 Ricardo Gutiérrez

 

Cuando hablamos de The Walking Dead, nos llega de inmediato a la mente esa serie de televisión que ha sido muy exitosa en México. Pero, ¿qué es lo que hay detrás del tema que retrata?

El concepto Zombi es originario de Haití. Para este país, los zombis aparecen frecuentemente en carne y hueso y es un bocor (brujo vudú) quien transforma a los muertos en zombis. Éste usa magia para resucitar al cadáver, después de que ha sido enterrado y antes de que entre en estado de putrefacción, haciéndolo su esclavo. Los zombis carecen de voluntad, personalidad y carácter, existen para obedecer a su amo.

El primer caso conocido de zombis viene de esta isla. La antropóloga Zora Hurston describe a detalle este fenómeno en Tell my Horse, libro que publicó en 1938. En él, retoma las historias de los habitantes: el caso de una mujer hospitalizada en la parte central de Haití porque su médico sospechaba que ella había sido “zombificada”; otro caso el de Ti-Pierre, que reaparece después de años de enterrado, es liberado por un bocor, identificado gracias a una mancha de nacimiento que familiares y amigos logran reconocer. Con el tiempo, la historia va cobrando sentido gracias a la gente que lo cuenta y lo creé como cierto. Los relatos refieren que los haitianos no se arriesgan. Por ser Haití un país cálido tropical, los muertos son enterrados dentro de las primeras 24 horas, se monta guardia cerca de la tumba o puede ser que coloquen piedras pesadas para que el hacedor de zombis no pueda convertirlo; otro método es apuñalar al muerto para asegurarse que no regrese a la vida o, por si acaso, inyectar formol al cadáver.

La palabra zombi, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, zombi es: 1. m. Persona que se supone muerta y que ha sido reanimada por arte de brujería, con el fin de dominar su voluntad; 2. adj. Atontado, que se comporta como autómata. Pero el término puede que tenga sus orígenes de la palabra congolesa nvumbi –cuerpo sin alma- aunque también puede derivar de la palabra z´ombe, palabra francesa para sombra.

¿A qué nos referimos actualmente con la palabra “zombi”?

De acuerdo al Dr. Martínez Lucena, el zombi es un indignado defensor ante un sistema represivo, corrupto e inhumano. Otra definición, explicada en el libro “Filosofía Zombi”, es que la plaga del zombi representa la caída del sistema, el miedo al caos, la desmembración del cuerpo de lo social. Es la forma en que el capitalismo, que domina toda la actividad socioeconómica, se propaga y nos va infectando a cada uno de los individuos de la sociedad. De esta manera, la infección que nos ha contagiado, nos mantiene en estado zombi, dejamos de mirar a nuestro alrededor, de preocuparnos por lo que ocurre en nuestro entorno social, simplemente nos movemos por instinto de supervivencia, lo único que preocupa al zombi es la existencia. Si se ve a un “no zombi”, de inmediato lo mordemos, que es la manera en que se propaga la enfermedad, lo catalogamos como antisocial, revoltoso y desestabilizador. La maquinaria zombi entra en acción, se le bombardea con artículos materiales innecesarios: ropa, calzado, tecnología u alguna otra cosa para poderlo envolver, se le muerde y se le infecta, muy pronto pasará a ser un zombi, como conviene que sea.

Existen varios tipos de zombi de acurdo a cada tipo de necesidad: está el “zombi-consumismo”, el “zombi-religión”, el “zombi-ignorancia”, etc. Y así se le puede ir nombrando a cada una de las actitudes de apatía que nos van marcando como sociedad. El zombi, para poder sobrevivir, debe alimentarse de cerebros, de otra manera se pudre y se muere.

Para que un zombi exista debe ser creado y controlado por alguien que no está infectado: el Estado, los gobiernos, la sociedad, las empresas, el individualismo. Cada uno de los puntos anteriores es parte y aporta su dosis del virus.

The Walking Dead nos enseña algo que va más allá del síndrome zombi tal como lo hemos revisado anteriormente. Los seres humanos no necesitamos estar infectados del virus y el ser zombis no contribuye a nuestra destrucción, por el contrario, la sociedad se niega a unirse, a trabajar junta para lograr fines en común. Podemos observar a lo largo de esta serie de televisión que para destruirnos, no hace falta una pandemia, el ser humano se destruye por sí solo, nos damos la espalada ante las adversidades, nos traicionamos, negamos la mano y carecemos de empatía ante nuestro entorno: ¿quién es más peligroso, el zombi que actúa sin conciencia, o el hombre que lo hace por maldad?

La industria zombi se ha abierto paso, gracias al cine y a la televisión, y producir ambos se ha convertido en un negocio muy remunerable: “A finales del año 2013, la página electrónica del financiero 24/7 Wall Street, estimó que los zombis habían producido cinco mil millones de dólares en la economía de Estados Unidos”.

En México, también hemos sido participes de esta industria; desde películas de nuestro héroe mexicano por excelencia, el Santo, el Enmascarado de Plata, luchando contra zombis; pasando por diversas cintas y la marcha zombi organizada en el Distrito Federal (cancelada en el 2014) para terminar con la serie consentida del público: The Walking Dead.

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