Las Voces de un Asesino

Por Ricardo Gutiérrez Chávez

Fotos: © Ricardo Gutiérrez 2015

Nadie quiere mirarlos, “mirar te hace parte de lo que miras”, por eso nadie quiere mirarlos, su presencia es constante, en los medios, en la calle, a nuestro lado, los asesinos viven entre nosotros, sólo los reconocemos cuando aparecen en el noticiero de las diez, su cara larga y sin sonrisa nos recuerda aquella vez que los vimos escupiendo fuego, acostarse sobre vidrios, atendiendo a nuestros enfermos, enseñando a leer a nuestros hijos, hablando ante sus partidarios o gobernando la nación. Un asesino aparece cuando lo miras, por eso nadie quiere mirarlos.

“La gente compra, la gente vende” todo se mercantiliza, la dignidad, el silencio, las caras de muerto de hambre, los cuerpos famélicos de los desarraigados, la libertad y los amparos, la vida y las personas; en nuestra forma de relacionarnos está implícita la transacción, es por eso que las personas se vuelven objeto, el bien más preciado es una mercancía desechable, hay vidas que importan más que otras debido a su precio. Los asesinos lo saben.

Buster es una persona solitaria que no le gusta matar, pero lo hace, en la calle aprendió a lanzar pelotas y disfruta ver a Berenice desde las ramas de un árbol, escucha voces que lo remiten a sus recuerdos, usa la máscara de Buster Keaton para conseguir identidad, el preparó la cuerda feliz con la que se mató su madre feliz. A Buster no le gusta disparar porque al hacerlo se queda sin amigos, y todo a causa de la voz de un hombre gordo vengativo.

El humor negro de esta obra es ad hoc a nuestra conciencia que ya no se deja impresionar con la muerte de las personas, ni los asesinatos le conmueven, una cabeza rodando sobre las calles no es un ser humano, es solo una cabeza rodando, un periodista asesinado, decenas de niños quemados; nada nos impresiona, el asesinato es normal como las voces que escucha Buster, sin ellas, su vida sería vacía.

Mirar al asesino desde este monólogo significa evitar los juicios, ver sin emitir condenas, comprender y verificar que el contexto nos hace cómplices de la decadencia, por eso nos reímos, evitamos nuestra responsabilidad, al conocer a Buster nos enteramos que también nosotros, los incapaces de hacer el mal, hemos motivado los homicidios. La ternura que causa el candor del asesino es un acicate a la reflexión.

La escenografía y la iluminación nos llevan a la propia mente de Buster, a sus sueños y recuerdos llenos de espectros, la sensación de estar en el hermético pensar de un asesino es ya una experiencia diferente lograda por la magnífica actuación de Josejuan Meraz y el texto original de Daniel de la O. Esta obra es una buena oportunidad para reírnos de nuestra perversión.

VOCES DE UN ASESINO DE CARA LARGA Y SIN SONRISA

Espectáculo unipersonal con Josejuan Meraz

Dramaturgia de Daniel de La O

Adjunto a la dirección: Jorge Valdivia

Escenografía e iluminación: Félix Arroyo

Selección musical: Josejuan Meraz

Diseño de audio: Jorge Valdivia

Asesoría clown: Jesús Díaz

Maquillaje: Amanda Schmelz

Fotografía: Miguel Schumman

Relaciones públicas: Sandra Narváez

Producción ejecutiva: Guadalupe Damián

Teatro La Capilla

Madrid N.13

Colonia El Carmen

Coyoacán, México D.F.

ULTIMA FUNCIÓN

DOMINGO 23 DE AGOSTO DE 2015

18:00 HRS.

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